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sobre Villahermosa del Campo
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Villahermosa del Campo se ve rápido. Es un pueblo de menos de cien habitantes en el valle del Jiloca. Bajas del coche, das una vuelta por sus calles y sigues tu ruta. No hay más pretensión.
Aparcar y llegar
Se llega por carreteras locales desde Calamocha. Al entrar al pueblo hay espacio para aparcar en los bordes de las primeras calles, que son anchas. Nunca he tenido problemas para dejar el coche.
El centro tiene calles estrechas. Si entras con el vehículo, acabarás dando marcha atrás en alguna esquina. Es mejor aparcar fuera y caminar dos minutos.
Qué hay en el pueblo
Un puñado de calles con casas de piedra, adobe y algunas reformadas. Se recorre en un cuarto de hora.
La iglesia de San Bartolomé es lo único que sobresale. El campanario se ve desde lejos. El edificio ha tenido varias reparaciones a lo largo de los años; la última dejó la fachada principal bastante nueva.
Quedan algunas portadas de piedra labrada en las fachadas más viejas, y un par de pilones o fuentes antiguas. Son detalles sueltos que hablan del pasado agrícola del lugar. No esperes un casco histórico ni monumentos.
Caminos alrededor
Lo mejor está fuera del pueblo. Al salir empiezan los caminos agrícolas entre campos de cereal.
No busques senderos señalizados: coge cualquier camino de tierra que veas abierto. El terreno es suave, con lomas bajas y alguna encina solitaria. La vista es amplia.
El paisaje cambia con la estación: verde intenso en primavera, dorado y seco en verano, desnudo en invierno. Si ha llovido recientemente, algunos tramos pueden estar embarrados o con charcos.
Las carreteras secundarias tienen muy poco tráfico y son comunes entre ciclistas de la zona. El viento suele ser más molesto que las cuestas.
Cuándo pasar
Primavera u otoño son buenos momentos para andar por los caminos sin pasar calor ni frío excesivo.
En verano, durante las fiestas patronales (alrededor del 24 de agosto), vuelven algunos vecinos y hay más ambiente unas horas al día. El resto del año es silencio casi absoluto. Si vas conduciendo por la zona y quieres parar a estirar las piernas cinco minutos, vale. Si buscas algo más activo o con más sustancia histórica, sigue hasta Daroca o Calamocha sin pensarlo dos veces