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sobre Jaca
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A las ocho de la mañana, la niebla se agarra a las murallas de la Ciudadela como una manta raída. Desde el foso sin agua, una pareja de ciervos te mira sin prisa: son ellos los dueños de este patio de armas renacentista, no los excursionistas que llegarán más tarde con las botas recién estrenadas. En el turismo en Jaca hay algo que se entiende mejor a esta hora, cuando apenas pasan coches y el eco de las campanas viaja limpio por las calles frías. Aquí el tiempo no se mide tanto en horas como en campanas: las del románico de San Pedro, las de la catedral que fue la primera del Reino, las que acompañan a los peregrinos que siguen el Camino Aragonés hacia Compostela.
La piedra que fue corona
Sancho Ramírez eligió este valle en 1077 para declarar la primera capital de Aragón. No era capricho: aquí se juntan los caminos que bajan del puerto del Somport con los que recorren el valle del Aragón, una encrucijada natural entre los territorios que entonces miraban a Navarra y los que más tarde se vincularían a Cataluña.
La Catedral de San Pedro, comenzada en ese mismo periodo, conserva ese románico temprano que todavía estaba probando soluciones: bóvedas pesadas, capiteles muy narrativos, animales imaginados más que vistos. Si entras por la mañana, cuando la luz entra de lado por las ventanas estrechas, los relieves se marcan mejor: dragones, sirenas, figuras que parecen sacadas de relatos oídos junto al fuego.
En el claustro, el museo diocesano reúne tablas de pintura románica que durante siglos estuvieron en ermitas de pueblos pequeños del Pirineo. Muchas llegaron aquí cuando aquellos templos empezaron a quedarse vacíos o deteriorados. Verlas juntas tiene algo de archivo familiar: escenas bíblicas pintadas con colores terrosos, madera que aún conserva grietas del frío y de la humedad de la montaña.
El pentágono que vigila la ciudad
La Ciudadela empezó a levantarse a finales del siglo XVI, por orden de Felipe II, en un momento en que la frontera pirenaica era asunto serio. Tiene planta de estrella de cinco puntas, foso seco y un puente levadizo que todavía se utiliza para entrar. Es una de las fortalezas renacentistas mejor conservadas de este tipo en España, y caminar por la parte superior de las murallas permite entender bien cómo se controlaba el terreno alrededor.
Dentro, el patio de armas huele a hierba húmeda casi todo el año. Los ciervos que viven en el recinto se mueven despacio entre los taludes de tierra. Cuando el sol empieza a subir, la piedra gris de los baluartes se vuelve casi blanca y se oye el ruido de la ciudad filtrado, como si llegara desde lejos.
Si vienes en fin de semana o en periodos de mucha afluencia, conviene entrar pronto. A media mañana el puente suele acumular bastante gente.
El sabor que no cambia
En Jaca la comida sigue siendo de plato hondo y ración generosa. A mediodía aparecen ternasco asado, trucha del Aragón —muchas veces rellena con jamón— y migas que todavía llevan uvas pasas y trozos de chorizo. El olor a cordero empieza a salir de las cocinas bastante antes de la una, cuando las parrillas ya están calientes.
El conejo al estilo jacés no siempre aparece en todas las cartas; depende del día y de quién esté en cocina. Cuando lo preparan, suele llevar tomate, pimientos y un chorrito de vino blanco.
De dulce están los jaqueses, una masa frita alargada cubierta de azúcar con un ligero sabor a anís que aparece al final. Se encuentran en varias pastelerías del centro y suelen desaparecer rápido en fines de semana de invierno.
Cuando el valle suena a tambor
En enero, alrededor de San Sebastián, Jaca cambia el ritmo. Al caer la tarde empiezan a escucharse tambores por el casco antiguo. Llegan cuadrillas de distintos pueblos de la Jacetania, con chaquetas oscuras y parches tensos de piel. El sonido rebota en las fachadas de piedra y se queda flotando en las calles estrechas.
En verano suele celebrarse una feria de ambientación medieval en la zona de la catedral. Durante unos días la plaza se llena de puestos, demostraciones de oficios y música antigua. Tiene algo de representación, claro, pero el marco ayuda: la torre románica detrás, el olor a queso y a cuero nuevo mezclándose con el calor de agosto.
Caminar sin prisa
El Camino de Santiago Aragonés sale de Jaca hacia el oeste siguiendo el valle. El tramo hasta Santa Cruz de la Serós ronda los diecisiete kilómetros, con subidas suaves y tramos entre pinos y campos abiertos. Desde algunos puntos se ve el perfil de la Peña Oroel y, más arriba, los buitres aprovechando las corrientes.
Muchos peregrinos lo hacen en unas cuatro horas, aunque merece la pena llevar algo de comida y parar un rato en los altos del camino. Cerca queda la pequeña ermita de San Caprasio, vinculada a los primeros siglos del cristianismo en la zona.
Si prefieres algo corto, la Senda de la Cantera baja hasta el Puente de San Miguel en unos tres kilómetros. El camino pasa entre muros de piedra seca y chopos altos. Primero se oye el río, luego aparece el agua entre las ramas. En otoño el suelo queda cubierto de hojas y castañas abiertas.
Cómo llegar y dónde dormir sin ruido
Jaca no tiene alta velocidad. El tren que llega lo hace desde Zaragoza y el viaje es lento, atravesando llanuras primero y, poco a poco, los valles que anuncian el Pirineo. Mucha gente opta por el coche: desde Huesca la carretera empieza a ganar altura y el paisaje cambia rápido.
En invierno conviene mirar el parte meteorológico antes de subir hacia el Somport. Cuando entra una nevada fuerte, la carretera puede complicarse.
Dormir dentro del casco antiguo tiene su encanto, pero también sus sonidos: pasos en la piedra, conversaciones que suben por las calles estrechas. Si tienes el sueño ligero, el ensanche de principios del siglo XX suele ser más tranquilo. Allí quedan edificios con balcones de hierro y azulejos antiguos que todavía reflejan la luz fría de las tardes de montaña.
Jaca lleva siglos mirando hacia el Pirineo. Entre murallas, caminos de peregrinos y cuarteles antiguos, la ciudad sigue funcionando a su propio ritmo: mañanas tranquilas, tardes de paseo y ese aire de frontera que nunca termina de irse.