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sobre Loarre
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Loarre está a unos 35 kilómetros de Huesca por la A‑132. El último tramo se desvía por la HU‑311 y baja con algunas curvas hacia el pueblo. Aparcar en el casco suele ser fácil si llegas pronto. A media mañana, sobre todo en fines de semana, ya empieza a llenarse por la gente que sube al castillo.
El pueblo es pequeño. Una calle principal, varias casas de piedra y poco más. El castillo manda desde arriba y condiciona todo: las visitas, el tráfico y el ritmo del lugar.
El núcleo se extiende justo bajo la fortaleza. Calles cortas, algunas cuestas y portales antiguos. En diez o quince minutos lo has cruzado entero. Hay casas con escudos tallados y muros gruesos. Nada monumental, pero se nota que el pueblo lleva aquí muchos siglos.
Qué ver sin disfraz
El Castillo de Loarre es el motivo por el que la mayoría llega hasta aquí. Está a unos minutos en coche por la carretera que sube desde el pueblo. Conviene ir temprano porque el aparcamiento de arriba se llena rápido.
La fortaleza es románica y grande para su época. Se levantó en el siglo XI bajo Sancho III el Mayor. Murallas gruesas, torres cuadradas y una posición que domina toda la Hoya de Huesca. Desde fuera impresiona más que muchos castillos mejor restaurados.
Dentro se puede ver la iglesia de Santa María, con cripta y capiteles tallados. La visita no es muy larga. Aun así ayuda a entender cómo funcionaba una fortaleza de frontera en aquel tiempo.
En el pueblo queda la iglesia de San Esteban. Tiene base románica y reformas posteriores. El campanario sobresale entre los tejados y se ve desde casi cualquier punto.
Pasear por el casco no lleva mucho tiempo. Algunas casas conservan portadas antiguas y escudos en la piedra. Son detalles discretos. Si no te fijas, pasas de largo.
Caminar por los alrededores
Alrededor de Loarre hay monte bajo, encinas y lomas abiertas. No es alta montaña. Más bien terreno seco, con barrancos y pistas forestales.
Desde el pueblo salen caminos hacia pequeñas ermitas y miradores naturales. La ermita de Santa Eulalia suele ser uno de los paseos más habituales. Desde varios puntos del camino el castillo se ve entero, sin coches ni aparcamientos alrededor.
Más arriba está el pico Liso, ya dentro de la sierra. La subida es larga y con desnivel. No es paseo de una hora. Si vas, lleva agua y calcula bien el tiempo.
El castillo se ha usado como escenario en algunas películas; una de las más conocidas fue El Reino de los Cielos. A veces se nota porque aparecen fotógrafos cargados con trípodes buscando el mismo encuadre.
Fiestas del pueblo
En agosto llegan las fiestas principales. El pueblo se llena bastante más que el resto del año. Hay actos religiosos, música por la noche y reuniones en las calles. Durante esos días cuesta más aparcar y el ambiente cambia por completo.
En Semana Santa también hay procesiones por el casco antiguo. Son sobrias y recorren calles estrechas hasta la iglesia.
A veces se organizan jornadas ligadas a productos de la zona o al vino del Somontano. No todos los años siguen el mismo formato, así que conviene comprobarlo antes de ir.
Consejo rápido
Si vienes por el castillo, sube temprano. A partir de media mañana llegan autobuses y grupos. Después de verlo, baja al pueblo, da una vuelta corta y sigue ruta por la sierra o hacia otros pueblos de la Hoya. Loarre se recorre rápido. El castillo es lo que justifica el desvío.