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sobre Alagon
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En el corazón de la Ribera Alta del Ebro, donde las aguas del gran río aragonés han modelado durante siglos un paisaje de huertas fértiles y campos de cultivo, se alza Alagón como una de las villas con más personalidad de la comarca. Con sus 7.178 habitantes y situada a apenas 235 metros de altitud, esta localidad zaragozana conserva el encanto de los pueblos ribereños que han sabido mantener viva su esencia rural sin renunciar a la modernidad.
Alagón invita al viajero a descubrir la autenticidad del valle del Ebro, donde la tradición agrícola se mezcla con un patrimonio que habla de siglos de historia. Sus calles guardan secretos de épocas pasadas, mientras que sus alrededores ofrecen la tranquilidad de los paisajes fluviales y la generosidad de una tierra que ha sido granero de Aragón desde tiempos remotos.
Qué ver en Alagón
El patrimonio histórico de Alagón se concentra principalmente en su casco urbano, donde destaca la iglesia parroquial de la Natividad de Nuestra Señora, un templo que combina elementos de diferentes épocas y estilos arquitectónicos. Su torre mudéjar, característica del arte aragonés, se erige como uno de los símbolos más reconocibles de la villa y puede divisarse desde varios puntos del municipio.
El convento de San Miguel representa otra joya arquitectónica de la localidad, con su estructura conventual que ha resistido el paso del tiempo y que habla de la importancia religiosa que tuvo Alagón en épocas pasadas. Sus dependencias y claustro conservan la serenidad propia de estos espacios dedicados a la contemplación.
Paseando por el centro histórico, el visitante puede admirar la arquitectura tradicional aragonesa en las casas señoriales que jalonan las calles principales, muchas de ellas con balcones de forja y fachadas que reflejan la prosperidad que conoció la villa en diferentes momentos de su historia.
Los alrededores de Alagón ofrecen la oportunidad de conectar con la naturaleza ribereña del Ebro. Los sotos y riberas del gran río crean un ecosistema único donde abundan los álamos, sauces y tamarices, proporcionando refugio a una variada fauna. Estos parajes son ideales para la observación ornitológica y para disfrutar de tranquilos paseos entre la vegetación autóctona.
Qué hacer
Alagón es punto de partida perfecto para diversas rutas de senderismo que discurren por la ribera del Ebro y los campos de cultivo circundantes. Estos recorridos permiten conocer de primera mano la riqueza natural de la comarca y observar las técnicas agrícolas tradicionales que siguen empleándose en la zona.
El turismo fluvial cobra especial importancia en esta zona, donde el Ebro ofrece posibilidades para la práctica de pesca deportiva en sus aguas tranquilas. Los aficionados a esta actividad encontrarán espacios habilitados y especies autóctonas como la carpa, el lucio y diferentes tipos de ciprínidos.
La gastronomía local merece una atención especial, basada en los productos de la huerta ribereña y las tradiciones culinarias aragonesas. Los restaurantes de la zona suelen ofrecer platos elaborados con verduras de temporada, donde destacan las alcachofas, espárragos y tomates de la ribera. Las carnes, especialmente el cordero aragonés, y los productos de la matanza tradicional completan una oferta gastronómica arraigada en el territorio.
Los amantes del patrimonio industrial pueden interesarse por conocer las antiguas estructuras relacionadas con la agricultura de regadío, como acequias y sistemas de riego que han funcionado durante generaciones y que siguen siendo fundamentales para el mantenimiento de los cultivos de la zona.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Alagón se articula en torno a celebraciones que mantienen vivo el espíritu tradicional aragonés. Las fiestas patronales tienen lugar durante el verano, generalmente en agosto, cuando la villa se engalana para honrar a sus santos patrones con procesiones, actividades culturales y eventos populares que congregan tanto a vecinos como a visitantes.
La Semana Santa constituye otro momento destacado del año, con procesiones que recorren las calles del casco histórico y que mantienen las tradiciones religiosas propias de esta época del calendario litúrgico.
Las festividades relacionadas con el ciclo agrícola, como las que celebran las cosechas o los productos locales, suelen tener lugar a finales del verano y principios del otoño, coincidiendo con la recolección de los frutos de la huerta ribereña.
Información práctica
Alagón se encuentra estratégicamente situada a aproximadamente 25 kilómetros al norte de Zaragoza, lo que facilita enormemente el acceso desde la capital aragonesa. La carretera N-232 conecta directamente ambas localidades, mientras que también existe comunicación mediante transporte público regular.
Desde Zaragoza, el trayecto en vehículo privado no supera los 30 minutos, siguiendo las indicaciones hacia Logroño por la N-232. Esta excelente comunicación permite visitar Alagón como excursión de día desde la capital o como base para explorar otros municipios de la Ribera Alta del Ebro.
una de las mejores época para visitar la villa coincide con los meses de primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje ribereño muestra todo su esplendor. Durante estos períodos, las actividades al aire libre resultan especialmente atractivas y se puede disfrutar plenamente de los paseos por la ribera del Ebro y las rutas por los alrededores.