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sobre Alcala de la Selva
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En el corazón de la Sierra de Gúdar, a 1.404 metros de altitud, se alza Alcalá de la Selva como un mirador privilegiado hacia los paisajes más agrestes de Teruel. Este pequeño municipio de apenas 383 habitantes conserva intacto el sabor de los pueblos de montaña aragoneses, donde el tiempo parece detenerse entre sus calles empedradas y sus casas de piedra que desafían los inviernos más duros.
La localización estratégica de Alcalá de la Selva en la comarca de Gúdar-Javalambre la convierte en puerta de entrada a uno de los territorios más fascinantes del interior peninsular. Aquí, donde los pinos y las sabinas marcan el ritmo de las estaciones, el viajero descubre un refugio auténtico lejos del bullicio urbano, un lugar donde la naturaleza y la tradición se entrelazan en perfecta armonía.
Rodeada de extensos bosques de coníferas y praderas que se tiñen de oro en otoño, esta pequeña aldea turolense ofrece una experiencia única para quienes buscan conectar con la España más profunda, esa que late en los pueblos de montaña donde cada piedra cuenta una historia centenaria.
Qué ver en Alcalá de la Selva
El patrimonio arquitectónico de Alcalá de la Selva refleja la sobriedad y funcionalidad típicas de la arquitectura serrana aragonesa. La iglesia parroquial, dedicada a San Simón y San Judas, preside el conjunto urbano con su torre de mampostería, testimonio de siglos de devoción en estas tierras altas.
Paseando por el casco urbano, llama la atención la arquitectura popular de sus viviendas, construidas en piedra local y adaptadas al riguroso clima de montaña. Las casas tradicionales, con sus muros gruesos y pequeñas ventanas, muestran la sabiduría constructiva de generaciones pasadas que supieron crear hogares cálidos en un entorno de inviernos largos y nevadas abundantes.
Los alrededores del pueblo ofrecen algunos de los paisajes más espectaculares de la Sierra de Gúdar. Desde el propio núcleo urbano se contemplan panorámicas excepcionales hacia los picos más elevados de la comarca, donde destacan formaciones rocosas modeladas por milenios de erosión. Los bosques de pino albar y pino laricio que rodean la localidad crean un manto verde que se extiende hasta donde alcanza la vista.
La naturaleza es, sin duda, el mayor tesoro de Alcalá de la Selva. Las masas forestales que la circundan albergan una rica biodiversidad, con especies adaptadas a la vida en alta montaña. En primavera y verano, las praderas se llenan de flores silvestres que contrastan con el verde intenso de los pinos.
Qué hacer
Las posibilidades para disfrutar del entorno natural son amplias y variadas. La red de senderos que parte desde el pueblo permite descubrir rincones de gran belleza paisajística, desde suaves paseos por el fondo de los valles hasta ascensiones más exigentes hacia las cumbres cercanas. Los aficionados al senderismo encontrarán rutas para todos los niveles, muchas de ellas señalizadas y que discurren por antiguos caminos ganaderos.
Durante los meses de invierno, cuando la nieve cubre el territorio, Alcalá de la Selva se transforma en un destino perfecto para los amantes de los deportes de nieve. Las condiciones climatológicas de la zona, con nevadas regulares y temperaturas bajas, crean un entorno ideal para actividades como el esquí de fondo o las raquetas de nieve.
La gastronomía local refleja la tradición culinaria de la montaña turolense, con platos elaborados a partir de productos de la tierra. Las carnes de caza, las setas de temporada y los embutidos artesanales forman parte de una cocina que ha sabido adaptarse a los recursos del entorno. Los guisos de cordero y las migas pastoriles son especialidades que cobran especial sentido en el ambiente acogedor de estos pueblos de montaña.
La observación de la fauna constituye otra actividad destacada. Los bosques y praderas de los alrededores albergan especies como el corzo, el jabalí y diversas aves rapaces que pueden avistarse durante las excursiones matutinas.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Alcalá de la Selva mantiene vivas las tradiciones rurales aragonesas. Las fiestas patronales en honor a San Simón y San Judas se celebran a finales de octubre, coincidiendo con los colores dorados del otoño serrano. Estas celebraciones conservan el carácter familiar y participativo típico de las comunidades pequeñas.
Durante el verano, generalmente en agosto, tienen lugar celebraciones que reúnen tanto a vecinos como a visitantes estivales. Estas fechas son especialmente recomendables para conocer la cara más festiva y acogedora de la localidad.
Las tradiciones ganaderas, profundamente arraigadas en la zona, se manifiestan en diversas celebraciones a lo largo del año, especialmente en primavera, cuando se celebra el regreso del ganado a los pastos de altura.
Información práctica
Alcalá de la Selva se encuentra a 85 kilómetros de Teruel capital. El acceso se realiza por la A-23 hasta Teruel y después por la carretera N-234 en dirección a Sagunto, desviándose posteriormente por carreteras comarcales perfectamente señalizadas.
una de las mejores época para visitarla depende de las preferencias de cada viajero. En primavera y verano se puede disfrutar plenamente del senderismo y las actividades al aire libre, mientras que el otoño ofrece paisajes de colores excepcionales. Los meses invernales resultan ideales para quienes buscan la experiencia de la montaña nevada.
Es recomendable llevar ropa de abrigo incluso en verano, ya que las noches pueden ser frescas debido a la altitud. Calzado adecuado para caminar por terreno irregular es imprescindible para disfrutar de las rutas naturales de los alrededores.