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Martín Andariego · CC0
Aragón · Reino de Contrastes

Allueva

31 habitantes · INE 2025
m altitud

Por qué visitarlo

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verano

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sobre Allueva

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En las alturas de la comarca del Jiloca, a 1.200 metros sobre el nivel del mar, se esconde uno de los tesoros más auténticos de Teruel: Allueva. Con apenas 21 habitantes, esta pequeña aldea aragonesa representa la esencia más pura del turismo rural, donde el tiempo parece haberse detenido entre campos de cereales y horizontes infinitos que se pierden en la lejanía.

Allueva no es solo un destino, es una experiencia de desconexión total. Aquí, el silencio cobra protagonismo y las estrellas brillan con una intensidad difícil de imaginar desde la ciudad. Sus calles empedradas y sus casas de piedra narran siglos de historia rural, mientras que su entorno natural invita a redescubrir la tranquilidad que solo los pequeños pueblos de montaña pueden ofrecer.

La belleza de Allueva radica precisamente en su sencillez y autenticidad. Es un lugar donde cada rincón tiene una historia que contar y donde los visitantes pueden experimentar la vida rural aragonesa en su estado más puro, lejos del bullicio turístico pero cerca de la esencia más verdadera de España.

Qué ver en Allueva

El patrimonio de Allueva, aunque modesto en dimensiones, es rico en significado histórico. Su iglesia parroquial constituye el corazón espiritual del pueblo, un edificio que ha sido testigo de generaciones de vecinos y que conserva elementos arquitectónicos tradicionales de la zona. Su estructura de piedra se integra perfectamente con el paisaje circundante, creando una estampa típicamente aragonesa.

Pasear por las calles de Allueva es como realizar un viaje en el tiempo. Las construcciones tradicionales de piedra y adobe, con sus tejados de teja árabe, mantienen la arquitectura popular de la comarca del Jiloca. Muchas de estas edificaciones conservan elementos originales como portones de madera, balcones de forja y fachadas que han resistido el paso de los siglos.

El entorno natural que rodea Allueva es, sin duda, uno de sus mayores atractivos. Situada en un territorio de transición entre la meseta y la montaña, la aldea ofrece vistas panorámicas espectaculares sobre campos de cultivo que cambian de color según la estación. Los amantes de la fotografía encontrarán aquí paisajes únicos, especialmente durante los amaneceres y atardeceres, cuando la luz dorada baña los campos cerealistas.

Las eras tradicionales, donde antaño se trillaba el grano, se han convertido en miradores naturales desde donde contemplar la inmensidad del territorio turolense. Estos espacios, cargados de historia agrícola, ofrecen ahora la oportunidad de comprender cómo era la vida rural tradicional.

Qué hacer

Allueva es un destino ideal para quienes buscan desconectar del estrés urbano y conectar con la naturaleza. Las rutas de senderismo son la actividad principal, con senderos que serpentean entre cultivos y páramos, ofreciendo diferentes niveles de dificultad. La Ruta de los Campos Cerealistas permite descubrir el paisaje agrícola tradicional mientras se disfruta del aire puro de la montaña.

La observación astronómica es otra actividad destacada. La ausencia de contaminación lumínica convierte a Allueva en un observatorio natural excepcional. Durante las noches despejadas, la Vía Láctea se muestra en todo su esplendor, creando un espectáculo celestial difícil de olvidar.

Para los interesados en la gastronomía local, Allueva ofrece la oportunidad de degustar productos tradicionales aragoneses. El cordero criado en los pastos de la zona, las migas rurales y los productos derivados del cerdo forman parte de una cocina sencilla pero sabrosa, elaborada con ingredientes de proximidad y métodos tradicionales.

La fotografía de paisaje encuentra en Allueva un escenario perfecto. Los cambios cromáticos de los campos según las estaciones, las formaciones nubosas típicas de la altitud y la arquitectura tradicional proporcionan infinitas posibilidades creativas.

Fiestas y tradiciones

A pesar de su reducida población, Allueva mantiene vivas algunas tradiciones ancestrales. Las fiestas patronales se celebran durante el verano, generalmente en agosto, cuando el buen tiempo permite las celebraciones al aire libre. Estas celebraciones, aunque íntimas por el número de participantes, conservan el espíritu auténtico de las fiestas rurales aragonesas.

La matanza tradicional del cerdo, aunque ya no se practica como antaño, sigue siendo recordada y ocasionalmente recreada, manteniendo viva la memoria de las costumbres gastronómicas tradicionales. Durante el otoño, se pueden observar aún algunas prácticas agrícolas tradicionales relacionadas con la recolección de cereales.

Información práctica

Para llegar a Allueva desde Teruel, hay que tomar la carretera A-1507 en dirección a Caminreal, y posteriormente desviarse por carreteras locales que conducen hasta la aldea. El trayecto, de aproximadamente 60 kilómetros, atraviesa paisajes típicos de la comarca del Jiloca.

una de las mejores época para visitar Allueva es entre mayo y septiembre, cuando las temperaturas son más suaves y los días más largos. Sin embargo, cada estación ofrece atractivos diferentes: el otoño con sus colores dorados, el invierno con posibles nevadas que transforman el paisaje, y la primavera con el reverdecer de los campos.

Es recomendable llevar ropa de abrigo, especialmente durante las noches, ya que la altitud hace que las temperaturas desciendan considerablemente. También es aconsejable contar con vehículo propio, ya que las conexiones de transporte público son limitadas en esta zona rural.

Datos de interés

Comunidad
Aragón
Comarca
Código INE
44023
Costa
No
Montaña
No
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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