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sobre Anento
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En las suaves colinas del Campo de Daroca, entre carreteras secundarias y horizonte abierto, aparece Anento. Es un pueblo pequeño (apenas un centenar de vecinos) y eso se nota en seguida: calles tranquilas, casas de piedra y adobe, y un silencio que solo rompen el viento y algún tractor.
Aquí se viene a pasear sin prisa y a mirar. El casco urbano conserva bien la arquitectura popular: muros de mampostería, aleros de madera, balcones de hierro. La iglesia parroquial marca el centro del pueblo y ayuda a entender la escala de la vida local: sobria, funcional, sin adornos de más.
Fuera del casco, el paisaje es el de esta parte de Aragón: campos de cereal, pequeños barrancos y manchas de encina y roble. En primavera y otoño, con luz baja, el entorno gana mucho para fotografía y para caminar.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta a pie por el casco antiguo, fijándote en los detalles de las casas y en los cambios de nivel de las calles.
- Acércate a las afueras por algún camino agrícola: en pocos minutos ya tienes vistas abiertas de la comarca.
- Regresa al pueblo por una ruta circular corta, sin complicarte con pistas largas.
Qué hacer
- Caminatas sencillas por caminos rurales entre campos y lomas, con panorámicas amplias.
- Observación de aves en zonas abiertas, especialmente en pasos migratorios.
- Ruta en coche por otros pueblos cercanos del Campo de Daroca, para completar la jornada.
Mejor época
Primavera y otoño suelen dar temperaturas más llevaderas y un paisaje más agradecido. En verano, conviene evitar las horas centrales si vas a caminar; en invierno, cuenta con frío y cambios bruscos.
Información práctica
Desde Zaragoza se llega por la A-23 en dirección Teruel y después por carreteras comarcales. Lleva calzado cómodo y alguna capa: la altitud y el clima continental se notan, incluso cuando amanece suave.