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sobre Bordon
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En el corazón del Maestrazgo turolense, donde el tiempo parece haberse detenido entre montañas de piedra caliza, se encuentra Bordón, una pequeña joya de 111 habitantes que se alza a 828 metros de altitud. Esta aldea, aferrada a las laderas de la Sierra de Gúdar, conserva intacta la esencia de la España más auténtica, donde cada piedra cuenta una historia y cada rincón invita a la contemplación.
Bordón es uno de esos lugares que te abrazan desde el primer momento. Sus calles empedradas, sus casas de piedra con tejados rojizos y sus paisajes infinitos crean una atmósfera única que invita a desconectar del mundo moderno. Aquí, el silencio solo se rompe por el murmullo del viento entre los pinos y el lejano tintineo de los cencerros del ganado, recordándonos que estamos en un territorio donde la tradición ganadera sigue muy presente.
Qué ver en Bordón
El patrimonio de Bordón se concentra en su casco urbano, perfectamente integrado en el paisaje montañoso. La iglesia parroquial, dedicada a San Miguel Arcángel, preside el pueblo desde su posición elevada. Este templo de origen románico, reformado en épocas posteriores, conserva elementos arquitectónicos que hablan del pasado medieval de la zona. Su torre campanario se ha convertido en un símbolo del municipio y en un excelente mirador para contemplar el entorno.
Paseando por las calles de Bordón, llama la atención la arquitectura popular aragonesa, con casas construidas en mampostería de piedra local y tejados de teja árabe. Muchas de estas construcciones conservan elementos tradicionales como balcones de forja y portadas de piedra tallada que hablan de épocas de mayor prosperidad.
Desde el pueblo, las vistas panorámicas son espectaculares. Hacia el este se divisan las cumbres de la Sierra de Gúdar, mientras que al oeste el paisaje se abre hacia los valles que conducen hacia tierras castellonenses. En días despejados, la vista alcanza kilómetros de distancia, ofreciendo una perspectiva privilegiada de la comarca del Maestrazgo.
Qué hacer
Bordón es un destino ideal para los amantes del senderismo y la naturaleza. Desde el pueblo parten varias rutas que permiten explorar el entorno montañoso, incluyendo senderos tradicionales que conectan con pueblos vecinos y caminos ganaderos que se pierden entre pinares y barrancos.
Una de las actividades más recomendables es seguir las antiguas vías pecuarias que atraviesan el término municipal. Estas rutas, utilizadas durante siglos para el trasiego de ganado, ofrecen una forma auténtica de conocer el territorio y entender la importancia que la ganadería ha tenido en la economía local.
La observación de aves es otra actividad destacada en la zona. Los cielos de Bordón son surcados habitualmente por aves rapaces, y no es raro avistar buitres leonados planeando sobre los barrancos cercanos. Los aficionados a la ornitología encontrarán aquí un paraíso para la contemplación de especies típicas de montaña mediterránea.
En cuanto a la gastronomía, aunque Bordón no cuenta con establecimientos hosteleros, la tradición culinaria del Maestrazgo se puede degustar en los pueblos cercanos. Los productos típicos incluyen el cordero asado, las migas aragonesas, los embutidos artesanales y los quesos de cabra, elaborados según recetas transmitidas de generación en generación.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de Bordón se celebran en honor a San Miguel Arcángel hacia finales de septiembre, coincidiendo con la fecha del santo patrón. Durante estos días, el pueblo recupera parte de su antigua vitalidad con la celebración de actos religiosos y festejos populares que reúnen tanto a los vecinos como a los emigrantes que regresan para la ocasión.
A mediados de agosto también se celebran festividades menores que mantienen viva la tradición festiva del municipio. Estas celebraciones, aunque modestas por el tamaño del pueblo, conservan el sabor auténtico de las fiestas rurales aragonesas, con procesiones, música tradicional y la infaltable degustación de productos locales.
Información práctica
Para llegar a Bordón desde Teruel, hay que tomar la A-23 hasta la salida de Sarrión y continuar por la A-1701 hacia Linares de Mora. Desde allí, una carretera local conduce hasta Bordón tras recorrer aproximadamente 80 kilómetros desde la capital provincial. El trayecto, aunque algo serserpenteante en los últimos tramos, ofrece paisajes espectaculares que ya anuncian la belleza del destino.
una de las mejores época para visitar Bordón es desde mayo hasta octubre, cuando las temperaturas son más suaves y los días más largos permiten disfrutar plenamente de las actividades al aire libre. Durante los meses de invierno, la altitud y la orientación del pueblo pueden hacer que las temperaturas desciendan considerablemente.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y ropa de abrigo si se visita fuera de los meses de verano, ya que la altitud hace que las noches puedan ser frescas incluso en primavera y otoño.