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sobre Calcena
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En el corazón de la comarca de Aranda, entre los páramos y valles de la provincia de Zaragoza, se alza Calcena como un testimonio vivo de la España rural más auténtica. Con apenas 74 habitantes y situada a 836 metros de altitud, esta pequeña aldea aragonesa conserva intacto el encanto de los pueblos que el tiempo parece haber olvidado, ofreciendo a sus visitantes una experiencia de tranquilidad absoluta y conexión con la naturaleza.
El paisaje que rodea Calcena es una sinfonía de colores que cambia con las estaciones: campos de cereal dorado en verano, viñedos que se tornan cobrizos en otoño y extensas parameras que invitan a la contemplación. Su arquitectura tradicional aragonesa, con casas de piedra y teja árabe, se integra armoniosamente en un entorno donde cada rincón cuenta una historia centenaria.
Qué ver en Calcena
El patrimonio arquitectónico de Calcena, aunque modesto, refleja siglos de historia rural aragonesa. La iglesia parroquial, dedicada a San Miguel Arcángel, constituye el elemento más destacado del conjunto urbano, con su sólida construcción que ha desafiado el paso del tiempo. Su torre campanario se alza como guardián silencioso sobre las casas del pueblo, creando una estampa típicamente aragonesa.
Paseando por sus calles empedradas, los visitantes pueden admirar ejemplos bien conservados de la arquitectura popular, con portadas de piedra labrada y balcones de forja que hablan de un pasado próspero. Las antiguas bodegas excavadas en la roca, aunque muchas ya no estén en uso, testimonian la importancia que tuvo la viticultura en la economía local.
Los alrededores de Calcena ofrecen un paisaje de gran valor natural y paisajístico. Las parameras cercanas proporcionan magníficas vistas panorámicas sobre el valle del Jalón y permiten contemplar la inmensidad del territorio aragonés. Los afloramientos rocosos y las formaciones geológicas de la zona crean un escenario ideal para los amantes de la geología y la fotografía de paisaje.
Qué hacer
Calcena es un destino perfecto para quienes buscan desconectar del ritmo urbano y sumergirse en la naturaleza. Las rutas de senderismo que parten del pueblo permiten explorar los páramos circundantes, donde es posible avistar aves esteparias y disfrutar de la flora autóctona mediterránea. Los caminos tradicionales que conectaban el pueblo con las tierras de labor ofrecen ahora agradables paseos entre campos de cereales y pequeñas masas forestales.
La micología encuentra en estos parajes un territorio propicio, especialmente durante los meses otoñales, cuando los aficionados pueden disfrutar de la búsqueda de setas siguiendo siempre las normativas locales de recolección. La fotografía de naturaleza es otra actividad muy recomendable, especialmente durante el amanecer y el atardecer, cuando la luz dorada baña las parameras creando estampas inolvidables.
Para los interesados en la gastronomía tradicional, Calcena ofrece la oportunidad de conocer los sabores auténticos de la cocina aragonesa rural. Los productos de la huerta local, las migas, el cordero asado y los vinos de la comarca forman parte de una tradición culinaria que se mantiene viva en las casas del pueblo.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Calcena gira en torno a las tradiciones religiosas y agrícolas que han marcado el ritmo de vida rural durante generaciones. Las fiestas patronales en honor a San Miguel Arcángel se celebran a finales de septiembre, coincidiendo con el final de la época de vendimia, y constituyen el momento de mayor actividad social del año.
Durante estas celebraciones, el pueblo recupera su animación con bailes tradicionales, procesiones y comidas comunitarias que reúnen tanto a los vecinos como a los hijos del pueblo que regresan para la ocasión. La festividad de San Antón, en enero, mantiene viva la tradición de la bendición de los animales, recordando la importancia que la ganadería tuvo en la economía local.
Información práctica
Calcena se encuentra a unos 90 kilómetros de Zaragoza capital, siguiendo la A-2 hasta Calatayud y después tomando la carretera comarcal que conduce hacia Aranda de Moncayo. El recorrido, de aproximadamente una hora y cuarto, transcurre por paisajes característicos del interior aragonés.
una de las mejores época para visitar Calcena es durante los meses de primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra sus colores más espectaculares. El verano, aunque caluroso, ofrece la ventaja de los largos días y la posibilidad de disfrutar de las noches estrelladas típicas de estas latitudes, libres de contaminación lumínica.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar y ropa adecuada para el campo. La altitud de 836 metros puede hacer que las noches sean frescas incluso en verano. Para una visita completa, es aconsejable dedicar al menos una jornada completa, combinando el paseo por el pueblo con alguna ruta por los alrededores.