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sobre Calomarde
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En plena Sierra de Albarracín, a 1.312 metros de altitud, se encuentra Calomarde, una pequeña aldea turolense que parece suspendida en el tiempo. Con apenas 77 habitantes, este diminuto enclave aragonés representa la esencia más pura del turismo rural de montaña, donde el silencio solo se rompe por el murmullo de los manantiales y el canto de los pájaros que habitan sus pinares centenarios.
Calomarde no es un destino para quien busca el bullicio urbano, sino un remanso de paz para quienes desean reconectar con la naturaleza en estado puro. Sus calles empedradas, sus casas de piedra rojiza típica de la comarca y sus fuentes naturales crean un ambiente de serenidad que invita a la contemplación y al descanso. Aquí, el tiempo transcurre a otro ritmo, marcado por las estaciones y las tradiciones que sus habitantes han sabido preservar con mimo durante generaciones.
Qué ver en Calomarde
El patrimonio de Calomarde se caracteriza por su arquitectura popular serrana, donde destacan las construcciones tradicionales de mampostería de rodeno, la piedra arenisca rojiza característica de toda la comarca de la Sierra de Albarracín. La iglesia parroquial, dedicada a San Roque, constituye el corazón espiritual del pueblo, con su sencilla pero elegante estructura que se integra armoniosamente en el conjunto urbano.
Las fuentes naturales son, sin duda, uno de los mayores atractivos de Calomarde. El agua brota cristalina por diversos puntos del término municipal, creando pequeños oasis de frescor que han dado nombre al pueblo y que constituyen verdaderos refugios durante los calurosos días de verano. Estas surgencias naturales mantienen una temperatura constante durante todo el año y han sido tradicionalmente aprovechadas por los habitantes locales.
El entorno natural que rodea la aldea es espectacular. Los bosques de pino silvestre y pino laricio se extienden por las laderas montañosas, creando un manto verde que cambia de tonalidades según las estaciones. En otoño, la mezcla de coníferas con ejemplares de haya y roble ofrece una paleta cromática de extraordinaria belleza, convirtiéndose en un auténtico espectáculo para los sentidos.
Qué hacer
Calomarde es un punto de partida excepcional para los amantes del senderismo y la naturaleza. Desde el pueblo parten numerosas rutas de montaña que permiten explorar la Sierra de Albarracín en toda su magnificencia. Los senderos se adaptan a diferentes niveles de dificultad, desde paseos familiares hasta rutas más exigentes para montañeros experimentados.
La observación de la flora y fauna local constituye otra de las actividades estrella. La zona alberga una rica biodiversidad, con especies adaptadas a la vida en alta montaña. Durante las diferentes estaciones es posible avistar corzos, jabalíes y una gran variedad de aves rapaces que anidan en los roquedos cercanos.
La gastronomía local ofrece los sabores auténticos de la cocina serrana aragonesa. Los productos de temporada, como las setas en otoño o los frutos del bosque en verano, forman parte de una tradición culinaria basada en ingredientes naturales y recetas transmitidas de generación en generación. Los embutidos caseros y los quesos de la zona completan una oferta gastronómica que refleja la cultura pastoril de la comarca.
La fotografía de paisajes encuentra en Calomarde un escenario privilegiado. Las diferentes horas del día ofrecen luces cambiantes que transforman completamente la percepción del entorno, especialmente durante el amanecer y el atardecer, cuando los rayos solares tiñen de colores dorados las fachadas de piedra rojiza.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Calomarde se concentra principalmente en el verano, coincidiendo con el retorno de emigrantes y descendientes que mantienen sus lazos con el pueblo. Las fiestas patronales en honor a San Roque se celebran en agosto, cuando la pequeña localidad duplica su población y cobra vida con actividades tradicionales que incluyen procesiones, bailes populares y comidas comunitarias.
En septiembre, coincidiendo con el cambio estacional, se mantienen algunas tradiciones relacionadas con la recolección de frutos del bosque y la preparación para el invierno, momentos que reflejan el profundo vínculo de los habitantes con los ciclos naturales.
Información práctica
Para llegar a Calomarde desde Teruel hay que recorrer aproximadamente 45 kilómetros por carreteras de montaña. El trayecto más habitual es tomar la A-1512 en dirección a Albarracín y después seguir las indicaciones hacia la aldea por carreteras locales que serpentean entre pinares.
una de las mejores época para visitar Calomarde abarca desde la primavera hasta el otoño, siendo especialmente recomendables los meses de mayo a octubre. En invierno, aunque el paisaje nevado posee un encanto especial, las condiciones climatológicas pueden dificultar el acceso.
Es aconsejable llevar calzado adecuado para caminar por terreno montañoso y ropa de abrigo, ya que las noches pueden ser frescas incluso en verano debido a la altitud. La oferta de alojamiento es limitada, por lo que se recomienda reservar con antelación o considerar el alojamiento en localidades cercanas como Albarracín.