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sobre Codo
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En el corazón de la comarca del Campo de Belchite, donde la llanura aragonesa se extiende hasta el horizonte, se encuentra Codo, una pequeña aldea que conserva intacto el sabor de la España rural más auténtica. Con apenas 199 habitantes, este municipio zaragozano es un remanso de tranquilidad a 342 metros de altitud, donde el tiempo parece transcurrir a un ritmo diferente, pausado y sereno.
El encanto de Codo reside precisamente en su simplicidad, en esa capacidad de transportarnos a una época donde la vida giraba en torno al campo y las tradiciones se transmitían de generación en generación. Sus calles empedradas y sus casas de piedra y adobe dibujan un paisaje urbano que habla de siglos de historia, mientras que los campos de cereales que la rodean se mecen al compás de los vientos del valle del Ebro, creando una sinfonía visual que cambia con las estaciones.
Qué ver en Codo
El patrimonio de Codo, aunque modesto en dimensiones, es rico en historia y tradición. La iglesia parroquial, dedicada a Santa María, constituye el principal monumento del municipio. Este templo, de origen medieval con reformas posteriores, presenta elementos arquitectónicos que reflejan la evolución constructiva de la zona a lo largo de los siglos. Su torre, visible desde varios kilómetros de distancia, se ha convertido en el símbolo identificativo de la localidad.
Paseando por las calles del casco urbano, el viajero puede admirar ejemplos bien conservados de arquitectura popular aragonesa. Las casas tradicionales, construidas con materiales autóctonos como la piedra caliza y el ladrillo mudéjar, muestran elementos característicos como balcones de forja, aleros de madera y patios interiores que servían como centros de la vida familiar y laboral.
Los alrededores de Codo ofrecen paisajes típicos de la estepa aragonesa, con amplias extensiones cerealistas salpicadas por almendros y olivos. Desde las afueras del pueblo se pueden contemplar hermosas panorámicas que se extienden hasta las sierras ibéricas, especialmente espectaculares durante los amaneceres y atardeceres, cuando la luz dorada baña los campos creando un espectáculo natural de gran belleza.
Qué hacer
Codo es un destino ideal para quienes buscan desconectar del bullicio urbano y conectar con la naturaleza y las tradiciones rurales. Los alrededores del municipio ofrecen excelentes oportunidades para practicar senderismo y cicloturismo, con rutas que atraviesan campos de cultivo, pequeños barrancos y lomas suaves que permiten disfrutar de amplias vistas panorámicas.
La gastronomía local refleja la tradición culinaria aragonesa, con platos elaborados a partir de productos de la tierra. Los cereales, las legumbres y las verduras de huerta forman la base de una cocina sencilla pero sabrosa, donde destacan preparaciones como las migas, los guisos de legumbres y los platos de caza menor. Los productos derivados del cerdo, especialmente los embutidos caseros, constituyen otra seña de identidad gastronómica del lugar.
Para los amantes de la fotografía, Codo ofrece múltiples oportunidades de capturar la esencia de la España rural. Las estampas cotidianas, los paisajes agrícolas y la arquitectura popular proporcionan un material visual extraordinario, especialmente durante las diferentes estaciones del año, cuando los colores del paisaje cambian dramáticamente.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Codo gira en torno a las celebraciones religiosas y las tradiciones agrícolas que han marcado el ritmo de vida del municipio durante generaciones. Las fiestas patronales se celebran en honor a Santa María durante el mes de agosto, convocando no solo a los vecinos sino también a familiares y visitantes que regresan al pueblo para participar en estas jornadas de convivencia.
Durante las festividades se organizan actividades tradicionales como procesiones, bailes populares y comidas comunitarias que refuerzan los lazos de la comunidad. La romería y las celebraciones religiosas mantienen vivas tradiciones centenarias que conectan a los habitantes actuales con sus antepasados.
En primavera, coincidiendo con los trabajos agrícolas, se pueden presenciar actividades tradicionales relacionadas con el campo, que aunque ya no tienen el carácter laboral de antaño, se mantienen como expresiones culturales de gran valor etnográfico.
Información práctica
Codo se encuentra a unos 45 kilómetros al sureste de Zaragoza, por la carretera A-222 en dirección a Alcañiz, tomando después la desviación hacia el municipio. El trayecto en vehículo privado desde la capital aragonesa dura aproximadamente 40 minutos por carreteras en buen estado que atraviesan paisajes típicamente aragoneses.
una de las mejores época para visitar Codo es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y los campos muestran sus colores más espectaculares. La primavera ofrece el espectáculo del florecimiento de los almendros, mientras que el otoño presenta los tonos dorados de los cereales tras la cosecha.
Es recomendable contactar previamente con el ayuntamiento para conocer los horarios de apertura de la iglesia y posibles visitas guiadas. El municipio cuenta con servicios básicos, aunque para alojamiento y restauración es aconsejable considerar las opciones disponibles en localidades cercanas de mayor tamaño como Belchite o regresar a Zaragoza el mismo día.