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sobre El Frago
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En el corazón de la comarca de Cinco Villas, a 629 metros de altitud sobre las ondulantes tierras aragonesas, se encuentra El Frago, una pequeña aldea que parece detenida en el tiempo. Con apenas 115 habitantes, este diminuto municipio zaragozano ofrece a sus visitantes la oportunidad única de sumergirse en la España más auténtica, donde el silencio solo se rompe por el murmullo del viento entre los campos de cereal y el tañer ocasional de las campanas de su iglesia.
El Frago es uno de esos lugares que no buscan el protagonismo turístico, pero precisamente por ello se convierte en un refugio perfecto para quienes huyen del bullicio urbano. Sus calles empedradas, sus casas de piedra aragonesa y su arquitectura tradicional componen un paisaje rural que invita a la contemplación y al descanso. La aldea se extiende suavemente por un terreno que combina pequeñas colinas con valles cultivados, creando un mosaico de tonalidades que cambia según las estaciones.
Qué ver en El Frago
El patrimonio de El Frago se concentra principalmente en su núcleo urbano, donde destaca la iglesia parroquial, exponente de la arquitectura religiosa rural aragonesa. Este templo, construido en piedra local, conserva elementos que hablan de siglos de devoción y tradición. Su campanar se alza como centinela silencioso sobre el caserío, ofreciendo uno de los puntos de referencia más característicos de la localidad.
Pasear por las calles del casco histórico es toda una experiencia sensorial. Las casas tradicionales aragonesas, construidas con la piedra característica de la zona, muestran detalles arquitectónicos que hablan de un pasado vinculado a la agricultura y la ganadería. Los portales de algunas viviendas conservan dovelas de piedra tallada, y no es raro encontrar antiguos corrales y cuadras que han sido adaptados a los tiempos modernos sin perder su esencia.
Los alrededores de El Frago ofrecen un paisaje típicamente aragonés, con campos de cereal que se extienden hasta el horizonte, salpicados por pequeñas elevaciones que proporcionan excelentes miradores naturales. Desde estos puntos elevados se puede contemplar la inmensidad de la llanura aragonesa y, en días claros, divisar las siluetas de otros pueblos de Cinco Villas en la distancia.
Qué hacer
El Frago es un destino perfecto para el turismo de desconexión. Las caminatas por los senderos que rodean la localidad permiten descubrir la flora y fauna características de esta zona de Aragón. Los campos de cultivo cambian de aspecto según la época del año, ofreciendo desde los verdes intensos de la primavera hasta los dorados de la cosecha.
La fotografía rural encuentra en El Frago un escenario excepcional. Las primeras luces del amanecer y los atardeceres proporcionan una iluminación mágica que realza la belleza austera del paisaje aragonés. Los aficionados a la fotografía arquitectónica también pueden capturar los detalles de la construcción tradicional que aún se conservan en muchas de las viviendas.
Para los amantes de la gastronomía aragonesa, El Frago ofrece la posibilidad de degustar productos locales y tradicionales. La cercanía a otros municipios de Cinco Villas permite completar una ruta gastronómica que incluye especialidades como el ternasco aragonés, las migas, o los vinos de la Denominación de Origen Campo de Borja.
Los cielos nocturnos de El Frago, libres de contaminación lumínica, ofrecen un espectáculo astronómico excepcional, especialmente durante las noches de luna nueva, cuando la Vía Láctea se muestra en todo su esplendor.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de El Frago mantiene las tradiciones aragonesas más arraigadas. Las fiestas patronales se celebran durante el verano, generalmente en agosto, cuando el pueblo se viste de gala para honrar a su santo patrón. Estas celebraciones, aunque modestas en escala, conservan la autenticidad de las tradiciones rurales aragonesas.
Durante la Semana Santa, la localidad vive con especial recogimiento estos días de tradición cristiana, con celebraciones en la iglesia parroquial que reúnen tanto a vecinos como a familiares que regresan al pueblo para estas fechas señaladas.
Las tradiciones relacionadas con los ciclos agrícolas también marcan el ritmo vital de El Frago, especialmente durante las épocas de siembra y cosecha, cuando la actividad en los campos circundantes se intensifica y el pueblo cobra una vitalidad especial.
Información práctica
Para llegar a El Frago desde Zaragoza, hay que tomar la A-127 dirección Ejea de los Caballeros hasta la salida hacia la A-1202, continuando después por carreteras comarcales hasta llegar a la localidad. El trayecto, de aproximadamente 70 kilómetros, ofrece hermosas vistas del paisaje aragonés.
La mejor época para visitar El Frago es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra sus colores más atractivos. El verano puede ser caluroso, aunque las noches suelen ser frescas debido a la altitud.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y por los senderos rurales. Para los amantes de la fotografía nocturna, El Frago ofrece condiciones excepcionales durante todo el año, especialmente en las noches despejadas de invierno.