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sobre Herrera de los Navarros
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En el corazón de la comarca del Campo de Daroca, a 809 metros de altitud, se alza Herrera de los Navarros como un testimonio vivo de la Aragón más auténtica. Este pequeño municipio de 523 habitantes guarda entre sus calles empedradas y sus casas de piedra arenisca la esencia de un territorio marcado por siglos de historia y tradición ganadera.
El silencio solo se rompe por el repique de campanas de su iglesia parroquial y el murmullo del viento entre los campos de cereal que rodean el casco urbano. Aquí, en esta tierra de horizontes infinitos donde el cielo parece tocarse con las manos, el tiempo transcurre con la parsimonia de los pueblos que han sabido conservar su identidad rural sin renunciar a mirar hacia el futuro.
La localización estratégica de Herrera de los Navarros, en el valle del río Jiloca, convierte a este destino en el punto de partida perfecto para explorar una comarca rica en patrimonio mudéjar, paisajes esteparios y tradiciones ancestrales que han marcado el carácter de sus gentes durante generaciones.
Qué ver en Herrera de los Navarros
El patrimonio arquitectónico del municipio refleja la sobriedad y funcionalidad de la arquitectura aragonesa tradicional. La iglesia parroquial, dedicada a la Asunción de Nuestra Señora, preside el conjunto urbano con su torre de ladrillo que se eleva sobre las cubiertas de teja árabe. Su interior alberga retablos de diferentes épocas que narran la devoción popular de estas tierras.
Paseando por el casco histórico, llaman la atención las casonas blasonadas que hablan de un pasado de cierto esplendor económico vinculado a la ganadería y la agricultura. La arquitectura popular se manifiesta en viviendas de dos plantas construidas en piedra local y adobe, con características balconadas de forja y portones que dan acceso a los antiguos corrales.
El entorno natural que rodea Herrera de los Navarros forma parte del paisaje estepario del Sistema Ibérico, caracterizado por amplias llanuras cerealistas salpicadas de carrascas y sabinas. Desde el municipio se divisan las estribaciones de la Sierra de Santa Cruz y las lomas que configuran el valle del Jiloca, un ecosistema de gran valor ecológico donde anidan especies como la avutarda, el cernícalo primilla y diversas rapaces.
Qué hacer
La red de senderos y caminos rurales que parten desde Herrera de los Navarros invita a descubrir los secretos de esta comarca a pie o en bicicleta. La Ruta del Jiloca conecta varios municipios siguiendo el curso del río y permite observar la fauna esteparia en su hábitat natural, especialmente durante las primeras horas de la mañana y al atardecer.
Los aficionados a la ornitología encontrarán en los campos que rodean el pueblo un auténtico paraíso para la observación de aves. Las épocas de migración, especialmente en primavera y otoño, concentran una gran diversidad de especies que utilizan este corredor natural como ruta hacia sus destinos estacionales.
La gastronomía local se fundamenta en productos de la tierra y recetas transmitidas de generación en generación. Las migas aragonesas, el cordero asado, las judías del Jiloca y los quesos artesanales elaborados en la comarca forman parte de una propuesta culinaria que refleja la identidad rural del territorio. Los dulces caseros, especialmente las tortas de aceite y los mantecados, completan una oferta gastronómica auténtica y sabrosa.
Para quienes buscan experiencias más activas, la zona ofrece posibilidades de turismo ecuestre aprovechando las rutas tradicionales de pastoreo, así como actividades de turismo micológico durante el otoño, cuando los pinares cercanos se llenan de níscalos y otros hongos comestibles.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Herrera de los Navarros gira en torno a celebraciones de profunda raíz popular. Las fiestas patronales, que se celebran en honor a la Asunción durante la segunda quincena de agosto, concentran las tradiciones más arraigadas del municipio. Los festejos incluyen procesiones, bailes populares en la plaza y competiciones deportivas que reúnen a vecinos y visitantes.
La Semana Santa se vive con especial recogimiento, destacando la procesión del Viernes Santo, cuando las cofradías locales recorren las calles del pueblo al son de tambores y cornetas. En mayo, las fiestas de primavera celebran el florecimiento de los campos con romerías a ermitas cercanas y degustaciones de productos locales.
El otoño trae consigo celebraciones vinculadas a la cosecha y la matanza del cerdo, tradiciones que mantienen viva la conexión con el ciclo agrícola que ha marcado históricamente la vida del pueblo.
Información práctica
Herrera de los Navarros se encuentra a 85 kilómetros de Zaragoza por la A-23 en dirección Teruel, tomando después la salida hacia Daroca y siguiendo la carretera autonómica hasta el desvío señalizado hacia el municipio. El trayecto en vehículo propio requiere aproximadamente una hora desde la capital aragonesa.
La mejor época para visitar el pueblo abarca desde abril hasta octubre, cuando las temperaturas son más suaves y los campos muestran su máximo esplendor cromático. Los meses de mayo y septiembre resultan especialmente recomendables por su clima templado y la menor afluencia turística.
Se aconseja llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y ropa de abrigo durante los meses de otoño e invierno, ya que la altitud de 809 metros hace que las temperaturas desciendan considerablemente durante las noches.