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sobre Ibdes
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En el corazón de la Comunidad de Calatayud, Ibdes se alza como un pequeño tesoro aragonés que conserva intacto el sabor de la España rural más auténtica. Con apenas 384 habitantes y situado a 743 metros de altitud, este municipio zaragozano nos invita a descubrir la belleza serena de una tierra donde el tiempo parece haberse detenido entre campos de cereal y olivares centenarios.
Paseando por sus calles empedradas, Ibdes revela la arquitectura tradicional aragonesa en su estado más puro. Las casas de piedra y adobe, con sus características chimeneas cónicas y balconadas de hierro forjado, dibujan un paisaje urbano que habla de siglos de historia y tradición. Es el destino perfecto para quienes buscan desconectar del bullicio urbano y sumergirse en la tranquilidad de un pueblo que mantiene vivas sus raíces.
Qué ver en Ibdes
El patrimonio religioso de Ibdes tiene en la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel su máximo exponente. Este templo, que combina elementos románicos y góticos, domina la silueta del pueblo con su torre campanario de planta cuadrada. En su interior destaca un retablo barroco del siglo XVIII y varias tallas de notable valor artístico que reflejan la devoción popular de siglos pasados.
El casco urbano conserva excelentes ejemplos de arquitectura popular aragonesa. Merece especial atención el conjunto de casas señoriales del siglo XVII, con sus escudos heráldicos tallados en piedra y sus patios interiores que evocan el esplendor de tiempos pasados. La plaza Mayor, de proporciones modestas pero de gran encanto, sirve como centro neurálgico del pueblo y lugar de encuentro de los vecinos.
Los alrededores de Ibdes ofrecen paisajes de gran belleza natural. Los campos de cultivo se extienden en suaves ondulaciones hasta el horizonte, creando un mosaico de colores que cambia según las estaciones. Los antiguos molinos de viento, aunque en desuso, permanecen como testigos silenciosos de la actividad económica tradicional de la zona.
Qué hacer
Las rutas de senderismo por los alrededores de Ibdes permiten descubrir la riqueza natural de la comarca. El sendero que conduce al cerro de San Miguel ofrece magníficas vistas panorámicas del valle del Jalón y es especialmente recomendable durante el atardecer, cuando la luz dorada baña los campos de cultivo.
Los aficionados a la fotografía rural encontrarán en Ibdes infinitas oportunidades para capturar la esencia de la España interior. Las calles empedradas, los rincones con flores, las puertas de madera centenarias y los paisajes agrícolas proporcionan un escenario perfecto para la fotografía de viajes.
La gastronomía local es otro de los grandes atractivos de Ibdes. Los productos de la tierra, como el aceite de oliva virgen extra, las legumbres y los cereales, forman la base de una cocina tradicional aragonesa sencilla pero sabrosa. Las migas aragonesas, el cordero asado y los dulces caseros son algunas de las especialidades que se pueden degustar en las celebraciones locales.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Ibdes gira en torno a sus fiestas patronales en honor a San Miguel Arcángel, que se celebran a finales de septiembre. Durante estos días, el pueblo se viste de gala con procesiones, música tradicional y verbenas que reúnen a vecinos y visitantes en un ambiente de auténtica hermandad.
En agosto tiene lugar la fiesta de la Juventud, una celebración más informal que atrae a jóvenes de toda la comarca y que incluye actividades deportivas, concursos y bailes populares. Es una excelente oportunidad para conocer las tradiciones más vivas del pueblo.
La Semana Santa se vive con especial recogimiento en Ibdes, con procesiones que recorren las calles principales del pueblo en un ambiente de profunda religiosidad popular que se mantiene inalterado desde hace generaciones.
Información práctica
Para llegar a Ibdes desde Zaragoza, se debe tomar la A-2 dirección Madrid hasta la salida 204 hacia Calatayud, y desde allí seguir la carretera autonómica A-202 durante aproximadamente 12 kilómetros. El trayecto completo desde la capital aragonesa dura alrededor de una hora y quince minutos.
La mejor época para visitar Ibdes es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y los paisajes muestran sus colores más vivos. Los meses de mayo, junio, septiembre y octubre son ideales para disfrutar de las rutas de senderismo y la fotografía de naturaleza.
Dado el tamaño del municipio, se recomienda contactar con el ayuntamiento con antelación para conocer los horarios de apertura de la iglesia y la disponibilidad de visitas guiadas. La hospitalidad de los vecinos de Ibdes es proverbial, y siempre están dispuestos a compartir historias y recomendaciones con los visitantes que muestren interés genuino por conocer su pueblo.