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sobre Longares
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En el corazón de la comarca de Campo de Cariñena, a media hora de Zaragoza, se alza Longares como un testimonio vivo de la Aragón más auténtica. Este pueblo de 882 habitantes, situado a 531 metros de altitud, conserva ese ritmo pausado que invita a desconectar del bullicio urbano y sumergirse en la esencia del mundo rural aragonés.
Sus calles empedradas y sus casas de piedra y ladrillo dibujan un paisaje urbano armonioso que dialoga perfectamente con los campos de cereal y viñedos que lo rodean. Longares es una puerta de entrada ideal para descubrir los encantos de una comarca que ha sabido mantener sus tradiciones mientras abraza discretamente la modernidad.
La tranquilidad de sus plazas y la hospitalidad de sus gentes convierten cada visita en una experiencia genuina, donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo y donde cada rincón cuenta una historia centenaria.
Qué ver en Longares
El patrimonio arquitectónico de Longares refleja siglos de historia aragonesa. La iglesia parroquial constituye el epicentro monumental del pueblo, con su característica torre mudéjar que domina el paisaje urbano. Este templo, como tantos otros de la comarca, muestra la influencia del arte mudéjar aragonés en su construcción.
Paseando por el casco histórico, se pueden admirar numerosas casas señoriales que dan testimonio de épocas de mayor esplendor económico. Destacan especialmente aquellas construcciones que combinan la piedra local con el ladrillo, creando esa armonía cromática tan característica de la arquitectura tradicional aragonesa.
El ayuntamiento y la plaza Mayor configuran el corazón social del pueblo, espacios donde aún hoy se desarrolla gran parte de la vida comunitaria. Los soportales y las fachadas nobiliarias que enmarcan estos espacios invitan a detenerse y contemplar la belleza de la arquitectura popular.
Los alrededores de Longares ofrecen paisajes típicos de la estepa aragonesa, con amplias llanuras cerealistas salpicadas de pequeñas elevaciones que proporcionan excelentes miradores naturales sobre la comarca de Campo de Cariñena.
Qué hacer
Longares se presenta como un destino ideal para el turismo rural tranquilo. Las rutas de senderismo por los alrededores permiten descubrir los paisajes esteparios característicos de esta zona de Aragón, con caminos que serpentean entre campos de cultivo y pequeñas elevaciones.
La gastronomía local constituye uno de los grandes atractivos. Los productos de la huerta aragonesa, las carnes de cordero y cerdo, y los vinos de la Denominación de Origen Cariñena protagonizan una cocina tradicional que se puede degustar en las casas rurales y establecimientos locales.
Los aficionados a la fotografía rural encontrarán en Longares y su entorno motivos excepcionales: desde los amaneceres sobre los campos de cereal hasta las puestas de sol que tiñen de ocre las fachadas de piedra del pueblo.
La proximidad a otros municipios de la comarca permite organizar rutas temáticas por el Campo de Cariñena, descubriendo bodegas familiares, otros conjuntos históricos y paisajes de gran belleza natural.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Longares mantiene vivas las tradiciones aragonesas más auténticas. Las fiestas patronales, que suelen celebrarse durante el verano, constituyen el momento álgido del año social del pueblo, con procesiones, bailes tradicionales y degustaciones gastronómicas.
La Semana Santa se vive con especial devoción, con procesiones que recorren las calles empedradas del casco histórico, creando estampas de gran belleza y recogimiento.
En otoño, coincidiendo con las labores de la vendimia, se organizan actividades relacionadas con la tradición vitivinícola de la comarca, momento ideal para conocer los procesos tradicionales de elaboración del vino y participar en catas de los caldos locales.
Las fiestas de invierno mantienen tradiciones ancestrales que conectan con las raíces más profundas de la cultura aragonesa, con celebraciones que refuerzan los lazos comunitarios durante los meses más fríos del año.
Información práctica
Longares se encuentra a 35 kilómetros de Zaragoza, accesible por la A-23 en dirección a Teruel, tomando la salida hacia Cariñena y siguiendo después las indicaciones locales. El trayecto en coche desde la capital aragonesa no supera los 35 minutos.
La mejor época para visitar Longares abarca desde la primavera hasta el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y los campos muestran sus colores más atractivos. Los meses de mayo a octubre resultan especialmente recomendables para las actividades al aire libre.
Para el alojamiento, la comarca ofrece diversas opciones de turismo rural, desde casas rurales hasta pequeños hoteles familiares que permiten una inmersión completa en el ambiente rural aragonés.
Se recomienda consultar previamente los horarios de visita de la iglesia parroquial y contactar con el ayuntamiento para obtener información actualizada sobre rutas de senderismo y actividades culturales programadas.