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sobre Villalba de Perejiles
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En el corazón de la comarca de Calatayud, donde los campos de cereal se extienden bajo el cielo aragonés, se encuentra Villalba de Perejiles, una pequeña aldea que encarna la esencia más auténtica del territorio zaragozano. Con apenas 69 habitantes, este enclave rural se alza a 633 metros de altitud, ofreciendo a sus visitantes la oportunidad de experimentar el ritmo pausado de la vida tradicional aragonesa.
Este diminuto núcleo urbano, que debe su curioso nombre a la abundancia de perejil silvestre que antaño crecía en sus alrededores, representa uno de esos rincones que parecen detenidos en el tiempo. Sus calles silenciosas y sus casas de piedra y adobe narran historias de generaciones que han sabido mantener vivas las tradiciones rurales, convirtiendo cada visita en un viaje hacia la Aragón más profunda y genuina.
Qué ver en Villalba de Perejiles
El patrimonio arquitectónico de Villalba de Perejiles refleja la sobriedad y funcionalidad características de la arquitectura rural aragonesa. La iglesia parroquial, dedicada a la Asunción de Nuestra Señora, constituye el elemento más destacado del conjunto urbano. Este templo, de construcción sencilla pero armoniosa, presenta elementos que permiten rastrear la evolución arquitectónica del pueblo a lo largo de los siglos.
El trazado urbano conserva la estructura tradicional de los pequeños núcleos rurales aragoneses, con calles estrechas que se abren ocasionalmente en pequeñas plazas donde antaño se desarrollaba la vida social del pueblo. Las viviendas, construidas con materiales de la zona como la piedra caliza y el adobe, muestran los elementos típicos de la arquitectura popular: balcones de madera, aleros pronunciados y muros gruesos que protegían del riguroso clima continental.
Los alrededores del pueblo ofrecen paisajes característicos de la estepa aragonesa, con extensos campos de cultivo que cambian de color según las estaciones. Los antiguos corrales y construcciones auxiliares dispersos por el término municipal constituyen un patrimonio etnológico de gran valor, testimonio de las actividades agropecuarias que han sustentado históricamente a la comunidad.
Qué hacer
Villalba de Perejiles se presenta como un destino ideal para quienes buscan desconectar del ritmo urbano y sumergirse en la tranquilidad del medio rural. Los paseos por el pueblo y sus inmediaciones permiten descubrir rincones con encanto y disfrutar de panorámicas que se extienden hasta las sierras cercanas.
La zona es perfecta para la práctica del senderismo contemplativo, con rutas que discurren entre campos de cereal, viñedos y zonas de matorral mediterráneo. Estos recorridos, de dificultad baja y media, son especialmente recomendables durante la primavera y el otoño, cuando la luz dorada realza la belleza del paisaje estepario.
Los aficionados a la fotografía encontrarán en Villalba de Perejiles motivos únicos, desde los detalles arquitectónicos de sus construcciones tradicionales hasta las amplias perspectivas que ofrece el territorio circundante. Los amaneceres y atardeceres son particularmente espectaculares desde las pequeñas elevaciones que rodean el pueblo.
La gastronomía local se basa en los productos de la tierra, con platos tradicionales que reflejan la influencia de la cocina aragonesa. Las verduras de huerta, los cereales y los productos derivados del ganado ovino forman la base de una cocina sencilla pero sabrosa, perfecta para completar la experiencia rural.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Villalba de Perejiles, aunque modesto por el tamaño de la población, mantiene vivas algunas tradiciones ancestrales. Las fiestas patronales en honor a la Asunción se celebran en agosto, convirtiéndose en el momento del año en que el pueblo recupera temporalmente su animación, con el regreso de antiguos residentes y familiares.
Durante estas celebraciones, la comunidad se reúne en torno a la iglesia y la plaza para participar en los actos religiosos y las actividades lúdicas tradicionales. La jota aragonesa y las danzas populares suelen formar parte del programa festivo, manteniendo vivo el folclore regional.
Las tradiciones relacionadas con el ciclo agrícola también perviven en la memoria colectiva, aunque su práctica se haya adaptado a los tiempos actuales. La vendimia, aunque reducida, sigue siendo un momento especial en el que se rememoran las costumbres ancestrales.
Información práctica
Para llegar a Villalba de Perejiles desde Zaragoza, la ruta más directa consiste en tomar la A-2 en dirección Madrid hasta la salida de Calatayud, para después seguir las carreteras comarcales durante aproximadamente 25 kilómetros. El trayecto total desde la capital aragonesa no supera los 90 kilómetros y ofrece hermosas vistas de la campiña zaragozana.
una de las mejores época para visitar el pueblo es durante los meses de primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves y los campos muestran sus colores más atractivos. El verano, aunque caluroso, tiene el atractivo de las fiestas patronales y la intensa luz mediterránea.
Es recomendable planificar la visita con antelación, especialmente si se desea participar en alguna celebración local. El alojamiento más cercano se encuentra en Calatayud, que cuenta con una buena oferta hotelera y restaurantes donde degustar la cocina aragonesa tradicional.