El poble de Villanova a la vall de Benasc amb muntanyes al fons.jpeg
Juli Soler i Santaló · Public domain
Aragón · Reino de Contrastes

Villanova

171 habitantes · INE 2025
m altitud

Por qué visitarlo

Mejor época

verano

Artículo completo
sobre Villanova

Ocultar artículo Leer artículo completo

En las laderas del Pirineo aragonés, donde los valles de la Ribagorza se abren hacia horizontes de piedra y bosque, se encuentra Villanova, una pequeña aldea que parece detenida en el tiempo. Con apenas 174 habitantes y situada a 966 metros de altitud, este enclave pirenaico ofrece una experiencia auténtica del turismo rural, lejos de las multitudes y en plena comunión con la naturaleza.

Villanova es uno de esos lugares que invita a la desconexión total. Sus calles empedradas, sus casas de piedra con tejados de pizarra y la tranquilidad que se respira en cada rincón, convierten a esta aldea en el refugio perfecto para quienes buscan redescubrir el ritmo pausado de la vida rural. Aquí, el sonido del viento entre los árboles y el murmullo de las fuentes sustituyen al ruido urbano, mientras que las montañas circundantes ofrecen un espectáculo natural de primer nivel.

Qué ver en Villanova

El patrimonio de Villanova se integra armoniosamente en el paisaje montañoso que lo rodea. La iglesia parroquial, de estilo románico tardío, constituye el principal testimonio histórico de la localidad. Su sobria fachada de piedra y su campanario se alzan como referentes en el skyline de la aldea, mientras que en su interior se conservan elementos artísticos de notable valor.

Paseando por el casco urbano, llama la atención la arquitectura tradicional ribagorzana, con sus construcciones en piedra local y maderas nobles que han resistido el paso de los siglos. Las casas se apiñan siguiendo la orografía del terreno, creando un conjunto urbano de gran belleza donde cada edificación parece formar parte de un todo orgánico.

El entorno natural de Villanova es, sin duda, su mayor atractivo. Los bosques de robles, hayas y pinos que rodean la localidad ofrecen múltiples senderos para perderse y descubrir rincones de gran belleza. Las vistas panorámicas desde los alrededores de la aldea permiten contemplar la majestuosidad del Pirineo aragonés en todo su esplendor, especialmente durante los atardeceres, cuando las cumbres se tiñen de tonalidades doradas.

Qué hacer

Villanova es un punto de partida excepcional para los amantes del senderismo y la montaña. Desde la localidad parten diversas rutas que permiten adentrarse en los valles pirenaicos, donde es posible descubrir cascadas, praderas alpinas y miradores naturales de extraordinaria belleza. Los senderos están adaptados a diferentes niveles, desde paseos familiares hasta rutas más exigentes para montañeros experimentados.

La observación de la fauna local constituye otra de las actividades destacadas. En los bosques cercanos es posible avistar ciervos, jabalíes, zorros y una gran variedad de aves rapaces. Los amantes de la ornitología encontrarán en estos parajes un verdadero paraíso para la observación y fotografía de especies autóctonas.

La gastronomía local merece una mención especial. Los productos de la zona, desde las carnes de caza hasta las setas de temporada, forman parte de una tradición culinaria que se mantiene viva en los hogares de Villanova. Las truchas de los ríos cercanos y los embutidos artesanales son otros de los manjares que definen la mesa ribagorzana.

Fiestas y tradiciones

El calendario festivo de Villanova mantiene las tradiciones ancestrales de la comarca. A finales de agosto se celebran las fiestas patronales, con procesiones tradicionales, bailes folklóricos y degustaciones de productos locales que reúnen tanto a vecinos como a visitantes en un ambiente de celebración comunitaria.

Durante el otoño, coincidiendo con la época de la matanza, se organizan jornadas gastronómicas donde se pueden degustar los embutidos y conservas tradicionales. Estas celebraciones permiten conocer de primera mano las costumbres culinarias que han pasado de generación en generación.

La Navidad también tiene un sabor especial en Villanova, donde se mantienen tradiciones como los villancicos en aragonés y las reuniones familiares alrededor del hogar, creando una atmósfera única que transporta a los visitantes a épocas pasadas.

Información práctica

Para llegar a Villanova desde Huesca, hay que tomar la carretera N-123 dirección Barbastro y posteriormente seguir las indicaciones hacia la comarca de la Ribagorza. El trayecto, de aproximadamente una hora y media, discurre por paisajes de gran belleza que ya anticipan los atractivos del destino.

una de las mejores época para visitar Villanova depende de las preferencias del viajero. La primavera y el otoño ofrecen temperaturas suaves y paisajes especialmente fotogénicos, mientras que el invierno aporta la magia de la nieve y la intimidad de los hogares con chimenea encendida.

Es recomendable informarse previamente sobre el alojamiento, ya que se trata de una localidad pequeña con capacidad limitada. La reserva anticipada garantiza poder disfrutar de una estancia cómoda en este rincón privilegiado del Pirineo aragonés.

Datos de interés

Comunidad
Aragón
Comarca
Código INE
22249
Costa
No
Montaña
No
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

¿Planificando tu visita?

Descubre más pueblos de la comarca de .

Ver comarca completa →

Más pueblos en

Opiniones de viajeros