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sobre Escatrón
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Escatrón se ve en una mañana. Aparca cerca del paseo del Ebro o en las calles anchas de la entrada; en el centro hay poco sitio y las calles del barrio viejo son estrechas. En verano aprieta el calor y a partir del mediodía no apetece caminar mucho. Si vienes, mejor temprano.
Escatrón está en la Ribera Baja del Ebro y vive, en buena parte, del campo. Cuando es temporada de fruta, sobre todo melocotón, se nota. Los camiones salen pronto de las cooperativas y el olor dulce se queda en el aire del pueblo.
El Monasterio de Rueda, a un paso
A unos dos kilómetros está el Monasterio de Rueda, a orillas del Ebro. Es un conjunto cisterciense grande, levantado entre los siglos XII y XIII. Claustro sobrio, iglesia amplia y bastante silencio si pillas un día tranquilo.
Lo más conocido es la noria que sacaba agua del río para regar las huertas del monasterio. Es enorme y se ve bien desde fuera incluso cuando el recinto está cerrado. Cuando funciona, se entiende rápido el sistema: la corriente mueve la rueda y los cangilones suben el agua hasta el canal.
Si vas en coche, hay aparcamiento cerca del acceso.
El mirador del Tozal
Detrás del pueblo está el Tozal. Es un cerro bajo, pero suficiente para ver el valle. El sendero empieza cerca del campo de fútbol y en unos veinte minutos estás arriba si vas tranquilo.
Desde allí se ve el Ebro haciendo un recodo amplio y, al fondo, el monasterio. No hay sombra ni fuentes. Lleva agua si subes con calor.
Abajo, junto al río, el ayuntamiento suele habilitar una zona de baño en verano. El agua baja fría incluso en agosto y el fondo es de piedra. Hay quien se tira desde un puente de hormigón cercano, aunque no es algo organizado ni señalizado.
El Barrio Verde
El casco antiguo se conoce como Barrio Verde. Históricamente fue la judería. Quedan algunas calles estrechas con casas antiguas, balcones de hierro y aleros de madera bastante castigados por el tiempo.
La iglesia parroquial guarda un retablo de alabastro que, según cuentan en el pueblo, llegó desde el monasterio tras la desamortización del siglo XIX.
No esperes un conjunto monumental grande. Son un par de calles y poco más. Se recorre rápido.
Fiestas y costumbres
En verano suele celebrarse una comida popular en la plaza donde se cocina carne para todo el que se acerque. Es una tradición muy local.
En febrero, por Santa Águeda, se reparte pan bendito que preparan las mujeres del pueblo. Son celebraciones de calendario pequeño: mucha gente del propio Escatrón y de pueblos cercanos.
El resto del año la vida va tranquila. Un par de bares, gente mayor en las mesas de la plaza y poco movimiento entre semana.
Cuándo ir
Primavera y otoño son las estaciones más llevaderas. En verano el calor es fuerte y el plan acaba siendo río y sombra. Cuando el melocotón está en campaña hay bastante trajín de camiones por las mañanas.
Consejo: deja el coche, sube al Tozal temprano y luego acércate al monasterio. Con eso tienes visto lo principal. Escatrón no da para mucho más, y tampoco pasa nada. Media jornada y a seguir ruta por el Ebro.