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sobre Jabaloyas
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Si vas a visitar Jabaloyas, deja el coche en la entrada del pueblo y sigue andando. Las calles son estrechas y en algunos tramos apenas pasa un vehículo. No suele haber problema de espacio porque vive muy poca gente, pero maniobrar dentro del casco es incómodo.
Jabaloyas está en la parte alta de la Sierra de Albarracín, a más de 1.400 metros. Es un pueblo pequeño, de los que se recorren rápido. Das una vuelta por las calles, miras el paisaje alrededor y poco más. Si vienes esperando monumentos o actividad turística, no los hay.
El interés está más en el entorno que en el propio casco.
Qué ver sin complicaciones
La iglesia de San Pedro es el edificio más visible. La torre se ve desde casi cualquier punto del pueblo y marca bastante el perfil del lugar. El resto son casas de piedra rojiza, muchas con arreglos sencillos y otras cerradas gran parte del año.
El paseo por las calles dura poco. En media hora lo tienes visto.
Alrededor empiezan enseguida los pinares. Pino silvestre, sabina y enebro, lo típico de esta sierra. Cuando el día está claro, desde algunos puntos altos se alcanzan a ver amplias zonas de los Montes Universales.
Cerca del pueblo está la Fuente de los Pilares. No es un área recreativa ni nada parecido: una fuente sencilla, unas piedras alrededor y sombra. En verano se agradece parar un rato allí.
Caminar por el monte
Aquí la razón para venir suele ser el monte. Salen pistas forestales y senderos que conectan con otros pueblos de la sierra. No esperes rutas preparadas con pasarelas o carteles cada pocos metros. Son caminos de tierra y piedra suelta, usados por gente del lugar y senderistas.
Hay tramos cómodos entre pinares y otros con algo más de pendiente. Nada técnico, pero conviene llevar calzado decente porque el terreno es irregular.
Por la zona también se ven bicicletas de montaña en pistas forestales largas. Y quien conoce bien la sierra se mueve por barrancos o paredes de roca cercanas, aunque eso ya requiere experiencia y material propio. Aquí no hay empresas organizando actividades.
En otoño mucha gente viene por las setas. En estos pinares suelen salir níscalos y otros hongos cuando las lluvias acompañan. Conviene informarse antes de entrar al monte: en muchas zonas de la sierra hay regulación para la recolección.
Tradiciones que siguen, pero con poca gente
Las fiestas principales giran en torno a San Pedro, hacia finales de junio. Se juntan vecinos y gente que vuelve al pueblo esos días.
En agosto suele haber una romería sencilla hasta una ermita cercana. Más que un acto turístico es una reunión de quienes mantienen relación con el pueblo.
La matanza del cerdo, que antes era un evento colectivo, hoy queda sobre todo en el ámbito familiar. Aun así, forma parte de la memoria de estos pueblos de la sierra.
Consejo rápido
Ven por el paisaje, no por el casco urbano. Pasea un rato por el pueblo y luego sal al monte. Aquí lo interesante empieza cuando dejas atrás las últimas casas.