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sobre Colungo
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El turismo en Colungo empieza con algo básico: el coche. Sin él vas justo. Desde Huesca se llega pasando por Barbastro y luego por carreteras locales. Los últimos kilómetros son estrechos y con curvas. Aparcar no suele ser problema porque el pueblo es pequeño y no hay demasiado movimiento.
Colungo ronda el centenar de vecinos y está a algo más de 600 metros de altitud, en el Somontano de Barbastro. No esperes tiendas, colas ni ambiente turístico. Es un núcleo corto, tranquilo, de los que se recorren sin mirar el reloj.
Cómo es el pueblo
El casco se ve rápido. Un puñado de calles de piedra, casas rehabilitadas y otras que siguen tal cual estaban. La iglesia parroquial queda en el centro y su torre se ve desde casi cualquier punto.
No hay grandes edificios ni plazas monumentales. Es un pueblo agrícola que sigue funcionando como tal. Si pasas una hora caminando despacio, ya lo has visto casi todo.
Cuándo acercarse
Primavera y otoño suelen ser los meses más agradecidos. El campo cambia bastante y la temperatura deja caminar sin problema.
A finales de invierno florecen los almendros en los alrededores. En verano el paisaje se vuelve más seco y el sol cae fuerte a mediodía. Conviene madrugar un poco si vas a andar por la zona.
Caminos y entorno del río Vero
Colungo queda cerca del río Vero y de los barrancos que atraviesan esta parte del Somontano. Desde el pueblo salen caminos sencillos por zonas agrícolas y monte bajo.
No son rutas de alta montaña. Son senderos tranquilos, con poco desnivel. Sirven más para caminar un rato y ver el paisaje que para plantearse una jornada larga.
En los alrededores también hay accesos hacia los cañones del Vero, bastante conocidos en la comarca.
Pueblos cercanos
Mucha gente pasa por Colungo cuando va o viene de Alquézar o de Barbastro. Allí hay más servicios y movimiento. Colungo queda como una parada corta entre ambos.
No hace falta dedicarle un día entero salvo que quieras caminar por la zona o moverte por el entorno del Vero.
Consejo final
Llega temprano, deja el coche a la entrada y recorre el pueblo andando. En menos de una hora está visto. Si después te apetece seguir, usa Colungo como punto de paso para moverte por el Somontano cercano. Aquí la gracia está más en el entorno que en el propio pueblo.