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sobre Villanueva de Huerva
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Villanueva de Huerva queda a unos 45 km de Zaragoza, en la comarca del Campo de Cariñena. Se llega en coche en algo menos de una hora. No es un destino grande ni lleno de cosas que tachar en una lista. Es un pueblo pequeño. Vienes, das una vuelta y sigues.
Cómo llegar y aparcar
Lo normal es entrar desde la A‑2 y luego tomar la carretera que baja hacia el valle del Huerva. El acceso no tiene complicación.
Aparcar tampoco. En un pueblo de unos pocos cientos de vecinos casi siempre encuentras sitio cerca de la plaza o en calles próximas. Las calles son estrechas, así que conviene dejar el coche en cuanto veas hueco y moverte andando.
En verano el problema no es el tráfico. Es el calor. A mediodía el sol cae fuerte y el paseo se hace corto.
Qué ver en el pueblo
La referencia es la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. La torre mudéjar se ve al llegar por carretera y marca el centro del pueblo. No es un edificio enorme, pero domina el perfil de Villanueva.
Alrededor está el casco urbano. Calles estrechas, algunas cuestas y casas sencillas. Mucha mezcla: muros de piedra o adobe junto a reformas recientes. No hay un conjunto monumental claro. Es más bien un trazado de pueblo agrícola que ha ido creciendo sin plan.
Si caminas un poco hacia las afueras todavía se distinguen antiguas eras circulares donde se trillaba el cereal. Hoy quedan como espacios abiertos en el borde del casco.
Paseos por los alrededores
El paisaje alrededor de Villanueva de Huerva es el típico del Campo de Cariñena. Secano, viña y caminos agrícolas.
No hay grandes senderos señalizados dentro del término, pero sí pistas fáciles para caminar o ir en bici un rato. Los desniveles son suaves. Sirve para estirar las piernas y ver el valle del Huerva desde algún alto cercano.
En primavera el campo cambia bastante con el verde de los cultivos. En otoño manda el tono seco y las viñas.
Comer y beber en Campo de Cariñena
La cocina aquí es la que se ha hecho siempre en esta parte de Aragón. Verdura de temporada, guisos de legumbre, cordero y platos contundentes cuando aprieta el frío. Las migas siguen apareciendo en muchas mesas.
El vino forma parte del paisaje. Estás en territorio de garnacha y cariñena, con bodegas repartidas por toda la comarca. En muchos pueblos cercanos el vino sigue ligado al trabajo del campo más que al turismo.
Las fiestas del pueblo suelen celebrarse en verano y giran alrededor de los vecinos. Actos sencillos, reuniones en la calle y poco más. No es un sitio que viva de organizar eventos para gente de fuera.
Si vas con poco tiempo
Con una hora basta para ver Villanueva de Huerva. Aparca cerca de la plaza, acércate a la iglesia y da una vuelta por dos o tres calles.
Si quieres alargar la visita, sal del casco y camina un poco entre viñas. Si no, vuelves al coche y sigues ruta por la comarca. Aquí la escala es esa. Un pueblo pequeño, una parada corta. Y listo.