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sobre Carreño
Tradición marinera y conservera
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A pocos kilómetros de Avilés, entre el Cantábrico y las praderas de la costa central asturiana, Carreño mezcla mar y vida rural sin forzar nada. Sus algo más de diez mil habitantes se reparten entre parroquias y núcleos costeros: aquí mandan los acantilados, los prados y ese aire salino que se cuela incluso cuando te alejas de la playa.
Es un concejo para ir con calma. Se disfruta caminando, parando en miradores, entrando en alguna iglesia de aldea y dejando sitio a la conversación con los vecinos. Candás, la capital, concentra más ambiente, pero basta salir un poco para encontrarte caminos, hórreos y casonas que cuentan la Asturias de siempre.
Qué ver en Carreño
El litoral es el gran reclamo. La playa de Xagó es un arenal amplio, bastante abierto y con un punto salvaje; cuando hay mar, es habitual ver gente con tabla. Cerca queda la playa del Cuerno, más recogida. Entre ambas, el paseo por los acantilados regala buenas vistas del Cantábrico (mejor con ojo los días de viento y marejada).
En el interior, la iglesia parroquial de Santa María de Logrezana merece una parada por su historia y su arquitectura. Repartidas por las parroquias aparecen también capillas y ermitas que ayudan a entender el peso de la tradición local.
En pueblos y barrios verás hórreos, paneras y casonas de piedra: un paisaje doméstico que también es parte de Carreño.
Qué hacer
Los senderos costeros son el plan más agradecido: enlazan playas, puntas y miradores, con tramos sencillos y otros algo más expuestos. En verano apetece playa; fuera de temporada, caminar con calma y mirar el mar.
La cocina tira de pescado y marisco, y también de huerta, ganadería y sidra natural de la zona.
Si solo tienes 2 horas
- Acércate a Xagó o a la playa del Cuerno (según cómo esté el mar y el viento).
- Haz un tramo del paseo por los acantilados para llevarte las vistas del Cantábrico.
- Remata con una vuelta corta por Candás para ver el ambiente marinero.
Errores típicos
- Ir a Xagó en hora punta en verano y contar con aparcar al lado del arenal.
- Meterse en sendas de acantilado con calzado urbano o sin cortavientos: aquí el tiempo cambia en un momento.
- Bajar a la playa sin mirar banderas y corrientes; en costa abierta, el mar marca las condiciones.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Oviedo se llega por la A-8 en alrededor de media hora. Desde Avilés, el trayecto es corto por carretera local. El aeropuerto de Asturias queda cerca, lo que facilita la entrada si vienes de fuera.
Consejo: Si dudas entre costa o interior, combínalos en el mismo día: primero un paseo por los acantilados y, después, una vuelta por los pueblos para fijarte en la arquitectura tradicional.