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sobre Pravia
Antigua corte de la monarquía
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Pravia tiene algo que casi ningún pueblo asturiano puede decir: fue capital de un reino. El rey Silo se instaló aquí en el siglo VIII y está enterrado a pocos kilómetros. Hoy la cosa es mucho más terrenal. Un concejo de unos siete mil y pico vecinos, tranquilo, con gente que trabaja aquí o baja a Oviedo cada mañana.
Cómo llegar y dónde dejar el coche
Llegas por la A‑8 o por la N‑632. Desde Oviedo se tarda algo más de media hora. Desde Gijón, un poco más.
El Nalón parte la zona en dos. Por un lado está Pravia capital. Más cerca de la ría queda San Esteban. En la villa suele haber sitio para aparcar sin dar muchas vueltas. Incluso en verano se encuentra hueco con cierta facilidad.
Si vas a San Esteban también hay zonas amplias donde dejar el coche cerca del puerto. En días señalados conviene llegar pronto porque el movimiento se nota.
Qué ver sin dar muchas vueltas
Santianes está a unos tres kilómetros del centro. Allí está la iglesia donde enterraron al rey Silo y a la reina Adosinda. Es pequeña y muy antigua, del primer prerrománico asturiano. La carretera hasta allí es estrecha, pero arriba suele haber espacio para parar.
En la villa de Pravia queda la colegiata de Santa María. Es posterior y más grande, aunque históricamente pesa menos que Santianes.
San Esteban de Pravia nació mirando al carbón. El muelle de hierro, construido a principios del siglo XX, servía para cargar mineral en los barcos. Hoy queda como paseo. Cuando baja la marea el olor a ría se nota. No es un problema, es lo normal en estos estuarios.
Caminar por la zona
La caminata más clara es la senda que sigue el Nalón entre San Esteban y Pravia. Son unos ocho kilómetros bastante llanos. Mucha gente la hace andando o en bici.
También hay caminos que suben hacia los castros de Arango y Doña Palla. El terreno cambia ahí. Más monte, más barro cuando llueve. Si te gusta caminar un rato largo, es la parte más entretenida del concejo.
Y luego está el trayecto corto hasta Santianes. Mucha gente va en coche, ve la iglesia y vuelve en menos de una hora.
Comer y beber
Aquí presumen de las fabes de la huerta de Pravia. Tienen marca propia, aunque al final hablamos de fabes asturianas bien cultivadas.
El salmón del Nalón tuvo fama durante años. Hoy apenas hay capturas. Lo normal es que el que llegue al plato venga de piscifactoría o de fuera.
En los bares de la villa y en San Esteban encontrarás lo habitual en Asturias. Sidra, raciones sencillas y cocina de siempre. Nada raro. Tampoco precios disparados.
Cuándo venir
El primer domingo de septiembre se celebra la romería de la Santina. Mucha gente sube caminando hasta Santianes y el concejo se llena.
En otoño suele haber feria dedicada a la manzana y la sidra. El ambiente es más tranquilo y se nota el peso agrícola de la zona.
El resto del año Pravia va a su ritmo. Pueblo normal. Por la noche todo se calma pronto.
Si vienes, hazlo fácil: pasa por Santianes, baja luego a San Esteban y da un paseo por el muelle. Con eso te llevas la idea del sitio. No hace falta complicarlo más.