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sobre Yernes y Tameza
El concejo menos poblado
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El concejo de Yernes y Tameza se define por su escala. Con poco más de cien habitantes repartidos en aldeas, es uno de los municipios menos poblados de Asturias. Su territorio, en la montaña central, es un mosaico de valles cortos y laderas pronunciadas donde las casas se asientan donde el terreno lo permite. No hay un núcleo principal; la vida, y por tanto la visita, se dispersa entre prados y bosques.
La arquitectura responde a esa vida ganadera. Se ven casas de piedra con corredores de madera oscurecida, hórreos y pequeñas cuadras. No forman un conjunto pensado para la contemplación, sino que son estructuras en uso. Muchas fincas son privadas y siguen activas, por lo que conviene caminar con respeto por los caminos públicos.
La iglesia de San Martín de Tameza
En la zona de Tameza se encuentra la iglesia de San Martín, un templo rural de probable origen en el siglo XVI con reformas posteriores. Su construcción es sencilla, de piedra y proporciones modestas, típica de las parroquias de esta comarca.
El interior es contenido. Guarda un retablo barroco menor, obra probable de talleres locales, que habla más de la devoción cotidiana que del poder eclesiástico. Su valor está en su función como referencia en un paisaje donde las aldeas se pierden entre el monte, un punto fijo en la geografía dispersa.
Un paisaje de brañas y bosque
El territorio mezcla prados de siega, manchas de castaño y roble, y brañas. Estas últimas son pastos de altura que se usaban para el ganado en verano; algunas mantienen ese uso y otras han quedado integradas en el paisaje.
Los caminos entre aldeas son a menudo antiguas vías ganaderas o pistas rurales. Suelen ser de tierra o piedra, con señalización escasa o nula. La niebla es frecuente en estas montañas y puede reducir la visibilidad de forma rápida, por lo que conviene tenerlo presente.
Aquí no se trata tanto de buscar un mirador señalizado como de caminar entre aldeas, subir a una loma entre prados o seguir el trazado de un muro de piedra seca. El relieve no es alto, pero las pendientes son constantes.
Recorrer el concejo
Las distancias en el mapa resultan engañosas. Las carreteras son estrechas y sinuosas, con rampas pronunciadas, por lo que los trayectos en coche llevan su tiempo. Es más práctico plantear recorridos a pie cortos y ceñirse a una zona.
Una forma de acercarse es caminar por alguna aldea, observando los detalles constructivos: la orientación de los corredores, los cierres de piedra sin argamasa, los pequeños huertos. Desde casi cualquier punto surgen senderos que suben a prados más altos con vistas sobre los valles.
Para caminatas por pistas menos transitadas, es útil preguntar a los vecinos por el estado del camino. Ellos conocen qué tramos se mantienen abiertos y cuáles la vegetación ha cerrado.
Cuándo visitar
La primavera trae un verde intenso a los prados, junto con bastante humedad. El otoño tiñe de ocres y amarillos los castaños y robles. El verano permite acceder a las zonas altas, aunque las horas centrales del día pueden ser pesadas para las subidas. En invierno, el frío y la niebla acortan sensiblemente las posibilidades de recorrido.
Aspectos prácticos
Los servicios en el concejo son muy limitados. Es recomendable llevar agua, comida y ropa adecuada para cambios bruscos de tiempo. El coche es casi necesario para moverse entre las distintas aldeas, dada la dispersión del poblamiento.
Yernes y Tameza no es un lugar para visitas rápidas. Su ritmo viene marcado por la geografía y la actividad ganadera. Lo que se encuentra aquí son caminos entre prados, la estructura antigua del territorio y la sensación de estar en un lugar que funciona con sus propias reglas.