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sobre Cudillero
El pueblo más pintoresco de la costa
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Encajado en un anfiteatro natural que cae hacia el Cantábrico, Cudillero se reconoce al primer vistazo. Las casas de colores se apilan en la ladera y el callejero se vuelve un juego de escaleras y rampas donde, a veces, los tejados hacen de balcones. Con unos 4.900 habitantes, el pulso marinero no es decorado: el puerto marca el ritmo y también la forma de pasear.
El casco se abre hacia el agua, protegido por los acantilados que flanquean la ría. Conviene subir sin prisa: cada curva cambia la foto y, desde arriba, el pueblo se entiende de golpe.
Qué ver
- Puerto pesquero y muelle: buen sitio para arrancar y, si coincide, ver el trasiego de barcos.
- Plaza de la Marina: el centro natural, con calles que trepan hacia la parte alta (Riofrío incluida).
- Quinta de Selgas (El Pito): palacete y jardines del siglo XIX; visita guiada.
- Miradores: hay varios; el mirador de la Garita suele dar una panorámica muy agradecida del conjunto.
- Iglesia de San Pedro: arriba del todo; buena excusa para ganar altura y cambiar de perspectiva.
Qué hacer
- Caminar por senderos de acantilado hacia la zona de Cabo Vidío.
- Comer cocina marinera: pixín, pescados del día y marisco, según temporada.
- Acercarse a la playa del Silencio y otras del concejo (Oleiros, Vallina).
Fiestas y tradiciones
L'Amuravela (29 de junio, San Pedro) es la cita grande: discurso en pixuara y ambiente de villa marinera. En agosto, Virgen del Carmen, con procesión marítima.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta corta por el puerto y la Plaza de la Marina.
- Subida tranquila por escaleras y callejas hasta San Pedro.
- Remate en un mirador (la Garita si vas en coche).
Errores típicos
- Intentar aparcar en el centro en verano: suele salir mejor dejar el coche en la parte alta y bajar andando.
- Llegar a mediodía en temporada alta: se llena y se camina peor; a primera hora o al caer la tarde se disfruta más.