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sobre Nava
Capital de la sidra
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Nava organiza su vida en torno a la sidra. No como un reclamo, sino como un hecho cotidiano. Todavía es habitual ver a vecinos acercarse por la mañana a algunos llagares con garrafas para llevarse sidra recién sacada del tonel. El gesto del escanciado —con el brazo en alto, dejando que el chorro golpee el vaso— forma parte de esa normalidad. Si se hace mal, el poso se queda en la copa y cualquiera en la mesa lo nota.
Una villa con carta medieval
La estructura de Nava como villa se consolida en la Edad Media. La tradición sitúa su fundación formal en el siglo XIII, cuando Alfonso X concedió una carta puebla para ordenar el poblamiento y la actividad económica del lugar. A su alrededor ya funcionaba el monasterio de San Bartolomé, que actuaba como centro religioso y agrícola para las aldeas cercanas.
El trazado del núcleo antiguo conserva algo de ese origen: calles estrechas y quebradas, pensadas para el paso a pie o con animales. En la plaza se encuentra el palacio de la Ferrería, una construcción de origen medieval muy transformada a lo largo de los siglos. La portada gótica es lo que mejor mantiene su aspecto antiguo; el resto del edificio se adaptó a usos posteriores, como ocurrió con muchas casas señoriales del interior asturiano.
El ciclo de la manzana
Nava se identifica tanto con la sidra que el concejo suele considerarse el centro de la llamada Comarca de la Sidra. Los valles que rodean la villa están salpicados de pomaradas que en primavera se cubren de flor blanca y en otoño se llenan de fruta.
La sidra asturiana se obtiene de distintas variedades de manzana, mezcladas para equilibrar acidez, dulzor y amargor. La fermentación suele hacerse en toneles de madera o depósitos grandes, y el resultado es una bebida de baja graduación que se consume joven. De ahí que muchas familias sigan comprando sidra directamente en el llagar durante buena parte del año.
El Museo de la Sidra de Asturias, en el casco urbano, explica este proceso con herramientas tradicionales y maquinaria de distintas épocas. Más que un museo técnico, ayuda a entender por qué la sidra aquí forma parte de la vida diaria.
Fiestas del calendario rural
La sidra marca también el calendario festivo. En verano se celebra el Festival de la Sidra, que reúne a productores, gaitas y mucho público en las calles del centro. Durante esos días aparecen toneles y puestos improvisados, con un ambiente de celebración popular.
Otras tradiciones del concejo se mantienen ligadas al ciclo rural y religioso. En torno a San Juan o a las fiestas parroquiales aún se ven bailes y música tradicional en plazas y barrios, prácticas que sobreviven gracias a grupos locales que se encargan de transmitirlas.
Paisaje de pomaradas
El entorno de Nava es suave, con colinas bajas y prados que enlazan unos pueblos con otros. Varias sendas locales recorren estas zonas de pomaradas y castaños. Algunas rutas suben hacia la sierra de Peñamayor, desde donde hay vistas sobre los valles centrales de Asturias.
El monasterio de San Bartolomé, hoy iglesia parroquial, queda a poca distancia del centro. El edificio actual responde en gran parte a reformas posteriores, aunque el lugar mantiene su papel histórico como uno de los núcleos más antiguos del concejo.
Cómo llegar y orientarse
Nava está en el centro-oriente de Asturias, a medio camino entre la costa y la montaña. Se llega en coche desde Oviedo por la red de autovías y carreteras comarcales.
El casco urbano se recorre a pie sin dificultad. Para caminar por los alrededores conviene llevar calzado cómodo y contar con tiempo para desviarse por caminos rurales: muchos atraviesan pomaradas y pequeñas aldeas donde se percibe bien el carácter agrícola del concejo. La sidra, aquí, sigue empezando en el árbol.