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sobre Sobrescobio
El pueblo del agua
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A última hora de la tarde, cuando el sol ya baja detrás de las laderas, los prados de Sobrescobio empiezan a oscurecerse por franjas. Primero la hierba, luego las fachadas de piedra, después los caminos. El valle se queda en silencio salvo por el agua del río y algún coche que pasa de largo hacia los pueblos de arriba. El turismo en Sobrescobio suele empezar así: con la sensación de haber llegado a un lugar donde el ritmo es otro.
Este concejo de la cuenca del Nalón, con algo más de ochocientos habitantes repartidos en varios núcleos pequeños, se mete de lleno en el territorio del Parque Natural de Redes. La carretera entra siguiendo el valle y enseguida aparecen las primeras masas de bosque. Hayas, robles y castaños que en los días húmedos desprenden un olor muy claro a hoja mojada. Cuando llueve —algo que aquí ocurre con frecuencia— el verde se vuelve más oscuro y el sonido del agua gana presencia en cada regato que baja hacia el Nalón.
Caminar junto al río: la Ruta del Alba
La Ruta del Alba es el sendero más conocido del concejo. Empieza cerca del fondo del valle y avanza siguiendo el río, primero entre praderías y luego por un desfiladero donde la roca se acerca al camino. Hay pasarelas de madera en algunos tramos y zonas donde el sendero se estrecha entre paredes húmedas cubiertas de musgo.
Lo mejor es recorrerla temprano. A media mañana, sobre todo en fines de semana o en verano, el camino suele llenarse de gente que entra y sale en pequeños grupos. Si madrugas un poco todavía se escucha el río con claridad y el golpe de las ramas cuando cae alguna gota desde las hayas.
Conviene llevar calzado con algo de suela: después de varios días de lluvia algunas piedras se vuelven resbaladizas y el terreno acumula barro en los tramos más sombríos.
Pueblos repartidos por la ladera
Sobrescobio no funciona como un único pueblo compacto, sino como varios núcleos repartidos por el valle y las laderas. En lugares como Llaímo o Campiellos lo que se aprecia es el conjunto: casas de piedra con corredores de madera, hórreos apoyados sobre pegollos y paneras grandes que todavía se usan para guardar grano o aperos.
En Campiellos, por ejemplo, la vista se abre hacia el embalse de Rioseco. Al atardecer el agua queda muy quieta y refleja las montañas con un tono gris azulado bastante característico de esta parte de Asturias.
No hace falta buscar edificios concretos. Lo interesante es caminar despacio por las calles, escuchar el sonido de los gallos o de algún tractor lejano y ver cómo la luz cambia el color de la piedra a lo largo de la tarde.
Senderos del Parque Natural de Redes
Más allá de la Ruta del Alba, el concejo tiene varios senderos señalizados que se internan en el Parque Natural de Redes. Algunos discurren por pistas forestales suaves y otros suben hacia zonas más altas del macizo, donde el terreno ya exige más experiencia en montaña.
Entre las cumbres cercanas está el Tiatordos, una de las montañas más reconocibles de la zona por su silueta puntiaguda. La subida no es un paseo y conviene informarse bien del recorrido antes de intentarlo. En Redes el tiempo cambia con rapidez: una mañana clara puede terminar con niebla cerrada en las partes altas.
En estos bosques es habitual ver corzos cruzando claros o escuchar aves rapaces sobrevolando las crestas. En otoño, con algo de suerte y paciencia, se llega a oír el bramido de los ciervos durante la berrea.
Cuándo venir y qué tener en cuenta
Primavera y otoño suelen ser los momentos más agradecidos para caminar por Sobrescobio. Los ríos llevan agua, el bosque tiene color y las temperaturas permiten andar sin demasiado calor.
En verano conviene empezar las rutas temprano y evitar las horas centrales del día si el sol aprieta. En invierno, dependiendo del año, puede aparecer nieve en cotas algo más altas del parque, lo que cambia bastante las condiciones de algunos senderos.
También es importante respetar los accesos a fincas y prados. Muchos caminos atraviesan zonas de uso ganadero y las portillas o cierres se colocan por algo.
Cómo llegar
La forma más directa de llegar es desde Langreo siguiendo la AS‑117 en dirección al alto Nalón hasta el entorno de Rioseco. Son unos veinte kilómetros de carretera que se van adentrando poco a poco en el valle, con curvas frecuentes y tramos donde conviene conducir sin prisa.
Al final, cuando la carretera se estrecha y el bosque empieza a cerrar el horizonte, se entiende bastante bien dónde está Sobrescobio: en un rincón del valle donde el río marca el camino y las montañas terminan de rodearlo todo.