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sobre Artà
Pueblo histórico con un impresionante recinto amurallado y santuario; rodeado de parque natural y calas vírgenes
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En el noreste de Mallorca, donde la Serra de Llevant se arrima al Mediterráneo, Artà conserva el pulso de villa que vive todo el año. Con algo más de 8.000 habitantes, combina un casco antiguo con carácter y un término municipal que guarda calas y tramos de costa bastante salvajes.
El pueblo se encarama en una loma y, arriba, manda el conjunto del santuario. Abajo, calles de piedra, portales antiguos y plazas donde la vida cotidiana se nota. A pocos kilómetros llega el contraste: pinar, dunas y agua clara cuando el mar lo permite.
Qué ver en Artà
La Iglesia Parroquial de la Transfiguración del Señor marca el perfil del pueblo desde lo alto: un templo del siglo XVI, sobrio por fuera y con una nave amplia en el interior.
A su lado, el Santuario de San Salvador, levantado sobre restos defensivos anteriores, mantiene murallas y torres que ayudan a entender cómo se protegía este enclave. La subida es corta, pero empina; conviene tomársela con calma.
El casco antiguo se disfruta sin mapa: calles empedradas, casas señoriales y rincones alrededor de la zona de la iglesia y la plaza.
En la costa, las Cuevas de Artà, en el entorno de Cap Vermell, llaman la atención por sus grandes formaciones calcáreas y por la entrada de luz cercana al mar.
En el litoral del municipio aparecen calas como Cala Torta y Es Arenals, y una playa más larga como Sa Canova, con dunas y un paisaje bastante limpio de construcciones.
Qué hacer
Artà se presta al senderismo, con rutas entre el interior y la costa. El Camino de Herradura sigue un trazado antiguo hacia el mar, y los senderos costeros llevan a miradores y calas más apartadas.
Para cicloturismo, las carreteras secundarias del Llevant son agradecidas, con tramos entre campos, encinares y fincas. La salida hacia Betlem deja buenas vistas.
En la mesa mandan los productos de temporada y la cocina de recetario: sobrasada, tumbet y dulces como los rubiols. También se mantiene la artesanía de palma y mimbre, muy presente en el paisaje cultural del pueblo.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas de Sant Antoni en enero llenan las calles de hogueras y celebraciones populares. La Semana Santa tiene un punto solemne, con recorridos por el casco histórico y la subida al santuario. En agosto llegan las fiestas en honor a Sant Salvador, y en septiembre la Fira d’Artà pone el foco en producto local y oficios tradicionales.
Si solo tienes 2 horas
- Sube al Santuario de San Salvador para ver el pueblo desde arriba.
- Baja paseando por el casco antiguo (zona iglesia y plazas).
- Si vas con coche y te cuadra, remata con un salto a Sa Canova o a Cala Torta para una vista rápida de la costa.
Errores típicos
- Ir a las calas a media mañana en verano y perder tiempo buscando aparcamiento.
- Subir al Santuario de San Salvador sin agua o con calzado poco firme: el tramo pica.
- Confiarse con el sol y el viento en la costa; aunque refresque, castigan igual.
Información práctica
Desde Palma se llega por la MA-15 y después la MA-12 (aprox. 78 km). Hay autobuses desde Palma y otros municipios, pero para enlazar playas y rutas de costa con libertad ayuda disponer de coche.
Lleva calzado cómodo si vas a caminar, protección solar y agua, sobre todo en rutas costeras.