Artículo completo
sobre Capdepera
Villa histórica dominada por un imponente castillo medieval; cuenta con zonas turísticas costeras y calas de gran belleza
Ocultar artículo Leer artículo completo
Si vienes a hacer turismo en Capdepera, empieza por resolver el coche. El castillo se ve desde la carretera antes de entrar al pueblo. Un muro gris encima del cerro, como un diente roto. Abajo quedan las calles estrechas y la gente dando vueltas para aparcar. Capdepera no es un pueblo de paseo largo. Tiene un castillo potente y poco más.
La subida que cambió Menorca
Lo normal es dejar el coche en la plaza de Orient o por esa zona. Suele haber un aparcamiento gratuito y otro de pago cerca. Cuando uno está lleno, el otro suele tener hueco.
Desde allí son unos diez minutos cuesta arriba. La entrada al castillo cuesta poco, pero los horarios cambian según la época del año. Conviene mirar antes de subir.
Dentro hay piedra, vistas y poco más. Aun así merece la subida. Aquí, el 17 de junio de 1231, el gobernante musulmán de Menorca aceptó la rendición ante la Corona de Aragón. Un acuerdo firmado desde este cerro que cambió de manos toda la isla vecina.
La historia local cuenta otra cosa: que los vecinos colocaron una imagen de la Virgen en las murallas y encendieron tantos fuegos que desde Menorca parecía un ejército. El susto habría empujado la rendición. Puede que sea medio cuento, pero se sigue repitiendo.
El recinto ocupa unos 8.000 metros cuadrados. En el siglo XVI hubo casas dentro de la muralla. Hoy quedan restos, una pequeña exposición sobre la llata —el trenzado de palmito que se trabaja en la zona desde hace generaciones— y la vista hacia Menorca. Está a unos 35 kilómetros. En días muy claros se distingue la línea.
El faro y la costa: donde termina Mallorca
Desde el castillo bajas en coche a Cala Ratjada en pocos minutos. Al final del núcleo empieza un camino sencillo que llega al faro. No tiene pérdida.
El faro de Capdepera está sobre un acantilado bajo, el punto más oriental de Mallorca. Funciona desde el siglo XIX. La torre no se visita; suele estar cerrada.
Hay un banco de piedra mirando al mar. Poco más. Agua abierta, alguna embarcación lejos y viento casi siempre. En invierno el sitio está tranquilo. En verano la senda se llena de gente haciendo fotos rápidas y volviendo al coche.
Si te apetece caminar un poco más, desde la zona salen senderos hacia Cala Mesquida. El paisaje cambia poco: roca, pinos bajos y arena cuando te acercas a la cala. En agosto conviene llegar temprano. El aparcamiento se llena rápido.
Cala Ratjada: el pueblo que no duerme
Cala Ratjada funciona como puerto y centro turístico del municipio. Aquí vive buena parte de la población de Capdepera, aunque también hay mucha segunda residencia.
No esperes casco histórico ni casas antiguas bien conservadas. Lo que hay son bloques de apartamentos, tiendas de playa, supermercados y bares con partidos en la tele. El paseo del muelle concentra casi todo.
Por la tarde todavía se ve movimiento de pescadores. A veces venden parte de la captura directamente allí mismo. Preguntas, te dicen el precio y listo.
En verano el ambiente es claramente alemán. Cartas traducidas, cerveza a todas horas y mucha vida nocturna. Si buscas silencio, no es el sitio.
Las fiestas del Carmen suelen sacar una procesión marítima por la bahía. Y en agosto se celebra Sant Roc con correfocs y petardos por las calles. Si duermes cerca, esa noche hay ruido.
Comer y cuándo venir
La comida en Capdepera es la mallorquina de toda la vida. Platos contundentes y sin demasiadas vueltas.
El tumbet aparece en muchas cartas: berenjena, patata, calabacín y tomate. También el frito mallorquín, que lleva hígado, patata y hierbas. El arroz brut es un caldo espeso con carne y especias. Llena bastante.
La ensaïmada sigue siendo el dulce más fácil de encontrar. Si vas tarde por la mañana, a veces ya no queda.
Sobre las fechas, el invierno es tranquilo. Algo de viento del norte y terrazas medio vacías. Buen momento para subir al castillo o caminar hasta el faro sin cruzarte con mucha gente.
El verano es otra historia. Mucho coche, calor y colas en las calas. Si vas al castillo, intenta subir temprano. A media mañana empiezan a llegar grupos. Y para la playa, lo mismo: o vas pronto o esperas a última hora.
Capdepera se resume fácil. Subes al castillo, miras hacia Menorca y entiendes por qué ese cerro importaba. Luego bajas, comes algo y, si aún tienes ganas, te acercas al faro. Con eso ya te haces una idea del sitio.