Artículo completo
sobre Manacor
Segunda ciudad de Mallorca y capital industrial de la perla y el mueble; cuna de Rafa Nadal y centro comercial del este
Ocultar artículo Leer artículo completo
En la comarca de Llevant, Manacor es la segunda ciudad más poblada de Mallorca (46.395 habitantes). Está a unos 80 metros de altitud y a unos 50 kilómetros de Palma. Tiene vida de interior —mercados, talleres y barrios tranquilos— y, a la vez, una salida rápida hacia la costa este, con calas y acantilados cerca.
A muchos les suena por Rafael Nadal, pero Manacor se entiende mejor caminando sin prisa por el casco urbano, entrando en sus iglesias y asomándose a su tradición artesanal. Aquí la Mallorca cotidiana sigue mandando: comercio local, plazas con sombra y un ritmo menos teatral que en otros puntos de la isla.
Qué ver en Manacor
El Convent de Sant Vicenç Ferrer (siglo XVI) y la Església Parroquial dels Dolors (siglo XVII) marcan el perfil del centro. También merece una parada la Torre dels Enagistes, sede del Museo de Historia de Manacor, con un recorrido por el pasado talayótico y la evolución del municipio.
La tradición de las perlas cultivadas forma parte del relato local: hay espacios donde se explica el proceso y su historia en Manacor sin que la visita tenga que acabar en compra.
En el término municipal y alrededores, las Coves del Drac y las Coves dels Hams ponen el contrapunto subterráneo. En la costa, calas como Cala Varques, Cala Sequer y Cala Magraner mantienen un punto más salvaje, entre pinar y roca.
Qué hacer
Para caminar, hay rutas entre almendros, algarrobos y lomas suaves del Llevant. La Ruta dels Molins enlaza antiguos molinos de viento y abre buenas vistas del paisaje.
En bici, el interior conecta bien con Petra, Artà o Felanitx por carreteras secundarias. La Vía Verde Manacor–Artà, sobre el antiguo trazado ferroviario, funciona bien para un paseo tranquilo a pie o en bicicleta.
En la mesa, conviene tirar de mercado y cocina mallorquina: sobrasada, tumbet y cocas dulces aparecen con frecuencia. También hay artesanía más allá de las perlas: cerámica, madera de olivo y producto local.
Fiestas y tradiciones
En enero se celebra Sant Antoni, con hogueras y bendición de animales. En marzo llega la Fira del Fang, centrada en la cerámica. En mayo, las Festes de Primavera sacan música y actos populares a la calle. En septiembre se celebra la Festa de la Mare de Déu dels Dolors. También hay ferias y actividades a lo largo del verano y en Navidad, con puestos de artesanía y producto local.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta a pie por el centro: Convent de Sant Vicenç Ferrer y Església dels Dolors.
- Si te cuadra por tiempo, acércate a la Torre dels Enagistes y entra al Museo de Historia de Manacor.
- Remata con un paseo por plazas y calles comerciales para ver el pulso real de la ciudad.
Errores típicos
- Ir a las calas a mediodía en verano: calor, más gente y peor luz. Mejor primera hora o última.
- Subestimar los accesos a calas “salvajes”: algunas requieren caminar por terreno irregular; lleva agua y calzado decente.
- Quedarse solo en la costa: el casco urbano tiene más interés del que parece a primera vista.
Mejor época
De abril a octubre se disfruta más del exterior. Mayo, junio y septiembre suelen equilibrar temperaturas y ambiente. Para calas con menos gente, evita los picos de verano y las horas centrales del día.
Información práctica
Desde Palma se llega por la Ma-15 en unos 45 minutos en coche. Hay autobuses regulares y también tren hasta Manacor, atravesando zonas rurales de la isla.
Para cuevas y visitas ligadas a la artesanía, conviene planificar con antelación en temporada alta. El centro se recorre bien a pie; para calas más apartadas y rutas de senderismo, ayuda disponer de coche.