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sobre Ciutadella de Menorca
Antigua capital de Menorca con un casco histórico señorial de gran belleza; puerto natural estrecho y animado
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En Ciutadella de Menorca lo primero es el coche. El centro es un laberinto de calles estrechas y muchas son peatonales. Aparcar cerca de la catedral suele ser perder el tiempo, sobre todo en verano. Si vas en agosto, cuenta con dar vueltas. Mucha gente acaba dejando el coche en zonas más abiertas o a las afueras y entra andando. No es mala idea: el casco antiguo se recorre mejor a pie.
Lo que queda de capital
Ciutadella fue capital de la isla hasta que los británicos movieron la administración a Mahón, que tiene mejor puerto natural. Aquí quedaron los palacios, la catedral y cierta sensación de antigua capital.
La catedral de Santa María ocupa el lugar de la antigua mezquita. Se levantó en el siglo XIV y tiene aspecto sólido, casi defensivo. Dentro hay una nave gótica bastante sobria. Mucha piedra de marés, la roca local, que es blanda y sufre con la humedad y la sal.
En la Plaça des Born está el obelisco que recuerda el saqueo otomano de 1558. La ciudad fue arrasada y miles de habitantes acabaron cautivos. La explicación está en una placa junto al monumento. La plaza es abierta y cuando sopla viento se nota.
El puerto y lo que come la gente
Desde la catedral baja Ses Voltes hacia el puerto. Es una calle con soportales antiguos. Hoy hay tiendas y terrazas, nada sorprendente, pero el paseo tiene lógica porque te lleva directo al agua.
El puerto es una ría larga y estrecha. En verano se llena de barcos de recreo; fuera de temporada todavía se ven barcas de pesca trabajando con normalidad. A primera hora suele haber más movimiento.
La caldereta de langosta aparece en casi todas las cartas del puerto. Es un plato tradicional de la isla, aunque la mayoría de menorquines no lo come a menudo. Para algo más simple, lo habitual es queso de Mahón con pan y algo de embutido local. La sobrasada menorquina suele ser más suave que la mallorquina.
Cuando vienen los caballos
Las fiestas de Sant Joan, el 23 y 24 de junio, cambian por completo la ciudad. Caballos, música, mucha gente en las calles del centro y horarios que dejan de tener sentido. Los jinetes entran en las plazas entre la multitud y el ambiente es intenso. Si vienes esos días, asume ruido, empujones y calles cortadas.
En Semana Santa también hay procesiones por el casco antiguo. Son sobrias y bastante locales. Nada que ver con las de grandes ciudades, pero el escenario de calles estrechas funciona.
Fuera del casco antiguo
A pocos kilómetros está la Naveta des Tudons, una tumba prehistórica de la cultura talayótica. Tiene más de tres mil años y está muy bien conservada. Se visita rápido. El acceso es sencillo, aunque el terreno alrededor es bastante abierto: en verano conviene evitar las horas de más sol.
El Camí de Cavalls pasa cerca de Ciutadella, por zonas como Cala en Blanes. Es el sendero que rodea toda Menorca. Este tramo está bastante urbanizado y no es el más interesante del recorrido. Si buscas calas más tranquilas tendrás que alejarte un poco.
Consejo de alguien que ha vuelto varias veces
Ciutadella se ve en medio día sin correr. Catedral, Plaça des Born, Ses Voltes y el puerto. Poco más.
Madruga si vienes en verano. A media mañana llegan excursiones y el centro se llena. Aparca fuera, entra andando y tómate el paseo con calma. La ciudad gana cuando baja el ruido.