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sobre Ferreries
Pueblo industrial y artesano rodeado de colinas; famoso por su calzado y por tener playas vírgenes espectaculares
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Ferreries es el interior de Menorca en estado puro: colinas suaves, paredes de piedra seca, barrancos de caliza y ese olor a garriga que se queda en la ropa después de caminar. Con algo más de 5.000 habitantes y a 142 metros de altitud, mantiene un ritmo tranquilo incluso en temporada alta, cuando la costa se llena.
Su ubicación en el centro-oeste de la isla viene bien si quieres alternar pueblo y calas: desde aquí se llega con facilidad a zonas de costa y a tramos del Camí de Cavalls, además de moverte por la Menorca rural sin grandes rodeos.
Qué ver en Ferreries
La iglesia parroquial de Sant Bartomeu preside el centro. Es del siglo XVIII y tiene una fachada barroca que se reconoce a distancia; dentro, el ambiente es sobrio y recogido.
El paseo por el casco urbano se hace en un rato: casas encaladas, contraventanas verdes y patios interiores que se adivinan entre portales. Para una vista del entorno, acércate al Molí de Dalt, un molino de viento restaurado que recuerda el pasado agrícola del municipio.
En los alrededores, el gran protagonista es el Barranc d’Algendar, uno de los barrancos más profundos de Menorca. El paisaje cambia según el tramo: paredes altas, vegetación mediterránea y, al final, la llegada hacia el entorno de Cala Galdana.
Qué hacer
Aquí manda el aire libre. Hay rutas a pie que conectan con el Camí de Cavalls y con calas como Cala Mitjana o Cala Trebalúger. En bici, los caminos rurales atraviesan campos, encinares y muros de piedra seca; conviene ir con calma por tramos irregulares y posible tráfico local.
En la mesa, tira de producto menorquín: sobrasada, queso de Mahón (D.O.) y dulces tradicionales. Los fines de semana es habitual el aperitivo con pomada y algo de picoteo.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de Sant Bartomeu se celebran a finales de agosto, con ambiente en la calle, música y protagonismo del caballo menorquín. También hay mercados artesanales en verano, con puestos de elaboración local.
Errores típicos
- Meterse en el barranco a deshoras en verano: el calor aprieta y en algunos tramos hay poca sombra.
- Calzado poco adecuado: en caminos de tierra y piedra se agradece llevar suela con agarre.
- Subestimar las distancias: aunque Ferreries esté “a mano” de muchas cosas, Menorca se recorre mejor sin prisas.
Mejor época
Primavera tardía y principio de otoño suelen dar temperaturas más agradables para caminar y moverte por los barrancos. En pleno verano, evita las horas centrales si vas a hacer ruta.
Información práctica
Desde Mahón se llega por la Me-1 (unos 27 km, alrededor de 30 minutos). Desde el aeropuerto, el trayecto ronda los 40 minutos.
Para dormir, funcionan bien casas rurales y alojamientos pequeños. Para moverte por la isla, el coche de alquiler facilita llegar a calas y rincones del interior sin depender de horarios.