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sobre Algaida
Municipio tradicional del Pla conocido por su artesanía del vidrio y productos locales; entorno rural tranquilo y auténtico
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En el corazón del Pla de Mallorca, a unos 200 metros sobre el nivel del mar, Algaida es una villa de interior donde el paisaje manda: almendros, viñedos, algarrobos y campos abiertos salpicados de possessions y molinos. Con unos 6.170 habitantes, tiene más pulso de vida local que de postal.
Qué ver en Algaida
En el centro, la Iglesia Parroquial de Sant Pere i Sant Pau marca el perfil del casco urbano. La fachada barroca y el interior, con retablos y arte sacro, ayudan a entender el peso de la parroquia en la historia del municipio.
En los alrededores aparecen las possessions, grandes fincas tradicionales ligadas al trabajo del campo. Algunas conservan portales monumentales y dependencias agrícolas que cuentan cómo se organizaba la Mallorca rural.
El gran hito es el Puig de Randa (542 m), conocido como la montaña sagrada de Mallorca. En la subida y en la cima se reparten tres espacios religiosos: el Santuari de Cura, el Santuari de Sant Honorat y la Ermita de Nostra Senyora de Gràcia. Arriba, el Pla se abre como un mapa y, si el día acompaña, se intuye el mar.
Los molinos de viento forman parte del paisaje de Algaida. Algunos están restaurados y permiten hacerse una idea de la antigua economía agrícola.
Qué hacer
La red de caminos rurales se presta a paseos y rutas en bici entre cultivos y márgenes de piedra seca. También merece la pena asomarse a talleres artesanos y a propuestas de agroturismo para conocer elaboraciones locales (aceite, vino y otros productos).
En la mesa, la cocina mallorquina aparece en formatos reconocibles: frito mallorquín, sobrasada y dulces tradicionales, además de producto de temporada en tiendas y mercados.
Fiestas y tradiciones
En enero, Sant Antoni trae bendiciones de animales y foguerons. A finales de junio llegan las fiestas de Sant Pere i Sant Pau, con actos religiosos y ambiente en la calle. La Setmana Santa se vive con procesiones por el casco. En septiembre, el Puig de Randa concentra celebraciones vinculadas a los santuarios.
Errores típicos
- Subir al Puig de Randa en horas centrales en verano: hay poca sombra y el calor aprieta.
- Confiarlo todo al coche: parte del encanto de Algaida está en caminar o pedalear por caminos rurales.
- Ir sin agua si planeas rutas por el entorno (especialmente fuera del casco).
Información práctica
Cómo llegar: Desde Palma, se llega por la Ma-15 (Palma–Manacor). También hay autobuses que conectan con la capital y pueblos del interior.
Mejor época para visitar: abril a junio y septiembre a octubre suelen dar temperaturas más amables. En verano, conviene moverse a primera hora o al atardecer y dejar el mediodía para sombra y descansos.
Consejos útiles: Calzado cómodo si vas a caminar por caminos de tierra y protección solar cuando aprieta el calor. En fines de semana, conviene reservar mesa si quieres comer en el pueblo.