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sobre Algaida
Municipio tradicional del Pla conocido por su artesanía del vidrio y productos locales; entorno rural tranquilo y auténtico
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Algaida cae en la carretera entre Palma y Manacor. Lo primero es resolver el coche. La vía principal parte el pueblo en dos y no hay mucho orden para aparcar. Si llegas a media mañana de domingo, toca dar vueltas: bastante gente de Palma para aquí a almorzar y las mesas se llenan pronto.
El centro se recorre rápido. Dos calles, la plaza y la iglesia. No hay más misterio.
Subir al Puig de Cura
El Puig de Cura es el motivo por el que mucha gente se desvía hasta Algaida. Son algo más de 500 metros de altura y el llano del Pla de Mallorca queda entero a la vista cuando el día está claro.
Ramón Llull tuvo aquí un lugar de retiro y estudio hace siglos. Hoy queda el santuario principal y algunos edificios alrededor donde suele haber servicio de cafetería y alojamiento sencillo. La carretera sube desde el pueblo con bastantes curvas. No es larga, pero conviene tomársela con calma porque el firme no siempre está fino.
Arriba están también las ermitas de Honorat y de Gràcia, más pequeñas. A veces están abiertas y a veces no. Depende del día y de quién ande por allí.
Desde Algaida se puede subir andando por sendero. Calcula varias horas entre ida y vuelta. En verano el problema no es la distancia sino el sol. Si sales tarde, el calor cae de lleno.
El vidrio soplado y el toro junto a la carretera
A las afueras hay una fábrica histórica de vidrio soplado instalada en un edificio que imita un castillo antiguo. Dentro suelen enseñar cómo trabajan el vidrio. También tienen tienda, con piezas decorativas que no son precisamente baratas.
A unos kilómetros, junto a la carretera hacia Manacor, aparece uno de los toros negros de Osborne. Los motoristas suelen parar allí un momento. Sirve más como referencia en el paisaje que como atracción.
Comer y beber
La ensaïmada de Algaida tiene fama dentro de Mallorca. No hay gran secreto: masa, azúcar y horno como en otros pueblos. Aun así, mucha gente viene a buscarla aquí los fines de semana.
En la plaza hay varios bares sencillos. Funcionan con lo que haya ese día. Pa amb oli, alguna coca salada y poco más. Cocina de barra, sin complicaciones.
En otoño suele celebrarse una feria relacionada con el campo y los productos de la isla. Durante esos días el pueblo se llena más de lo habitual.
Cuándo venir y cuándo no
Primavera es la época más llevadera. El campo del Pla está verde y el calor todavía no aprieta.
En verano el problema es simple: calor seco y poca sombra en el pueblo. Además, no hay mar cerca que alivie la tarde.
Durante el año se celebran las fiestas de algunos santos vinculados al Puig de Cura. Suelen incluir romería hasta el santuario y actos religiosos.
Consejo final
Algaida funciona bien como parada breve si vas por la carretera de Palma a Manacor. Estira las piernas, pasa por la plaza y, si tienes tiempo, sube al Puig de Cura.
Si no subes al monte, el pueblo se acaba rápido. Aquí la vida es tranquila y bastante normal. A veces eso basta.