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sobre Llubí
Pueblo tradicional famoso por el cultivo de alcaparras y su arquitectura popular bien conservada; ambiente rural auténtico
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En el corazón del Pla de Mallorca, entre campos de cereales y almendros, Llubí guarda esa Mallorca interior que va a su ritmo. Con 2.438 habitantes y a 74 metros de altitud, se recorre sin prisas: calles tranquilas, plazas con sombra y fachadas de marès, con un entorno claramente agrícola alrededor.
Qué ver en Llubí
El paseo suele arrancar en la iglesia parroquial de Sant Feliu, el edificio más reconocible del casco urbano. Conviene fijarse en los distintos elementos constructivos, fruto de etapas diferentes.
A poca distancia está la Casa de la Vila, un buen ejemplo de arquitectura civil sobria, de líneas sencillas, como tantas en la Mallorca rural.
En los alrededores aparecen varios molinos de viento, testigos de la tradición cerealista. Muchos ya no conservan aspas, pero siguen marcando el paisaje del Pla y sirven de referencia cuando se camina o se pedalea por los caminos rurales.
Qué hacer
El terreno llano del Pla facilita rutas en bicicleta por carreteras secundarias y caminos agrícolas hacia pueblos cercanos como Sineu, Muro o Sa Pobla.
A pie, se pueden seguir caminos tradicionales entre cultivos, con vistas abiertas y cambios de color según la estación: flor de almendro a finales de invierno y tonos dorados en verano.
Fiestas y tradiciones
En agosto se celebran las fiestas de Sant Feliu, con actos religiosos y propuestas populares. A principios de octubre, la Fira de Llubí pone el foco en productos locales y oficios tradicionales.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta por el centro (plaza, calles principales y fachadas de marès).
- Entrada a la iglesia de Sant Feliu.
- Paseo corto hacia algún molino cercano para entender el paisaje abierto del Pla.
Errores típicos
- Ir en pleno mediodía en verano: hay poca sombra fuera del casco urbano y el paseo se hace cuesta arriba.
- Quedarse solo en la plaza: lo mejor de Llubí está también en sus salidas a los caminos y en el paisaje agrícola que lo rodea.
- Confundir los caminos rurales con rutas “sin tráfico”: en época de faena agrícola conviene ir con prudencia, sobre todo en bici.