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sobre Binissalem
Capital del vino mallorquín con arquitectura señorial en piedra local; centro de la denominación de origen más importante
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En pleno Raiguer, entre viñedos y almendros, Binissalem mantiene un ritmo de pueblo: plazas tranquilas, piedra de marés y calles pensadas para caminar. Con unos 9.172 habitantes y un relieve suave a 139 metros, aquí Mallorca se entiende desde dentro, lejos del ruido de la costa.
El vino marca el carácter local. Binissalem está ligado a la primera Denominación de Origen de Mallorca, y eso se nota en el casco antiguo: casas señoriales, portales anchos y una arquitectura que habla de prosperidad agrícola.
Qué ver en Binissalem
La Iglesia de Nostra Senyora de Robines preside la plaza. Es un templo de origen gótico (siglos XV-XVI) y, si entras, el órgano barroco y el conjunto de arte religioso ayudan a ponerle contexto al pueblo.
Paseando por el centro aparecen varias casas señoriales bien conservadas. También merece una parada la antigua estación del tren, hoy con uso cultural, memoria de cuando el ferrocarril ordenaba entradas y salidas.
En las afueras asoman oratorios rurales entre cultivos: construcciones pequeñas, sobrias y muy ligadas a la vida del campo.
Para abrir el plano, el Puig de Binissalem queda cerca y regala vistas de viñedo y, al fondo, la Serra de Tramuntana.
Qué hacer
La ruta del vino vertebra muchas visitas: bodegas con explicaciones del proceso y catas de variedades locales como Manto Negro o Callet. Cuando llega la vendimia, el ambiente se nota.
Hay paseos entre viñedos aptos para todos los niveles. Al atardecer, la luz cambia el paisaje y apetece alargar la vuelta. Y, en la mesa, manda el producto: huerta, aceite de oliva, embutidos y cocina de temporada.
Fiestas y tradiciones
En septiembre se celebra la Fira del Vi, con el pueblo volcado en el vino y la vendimia. En agosto llegan las fiestas patronales de Nostra Senyora de Robines, con actos religiosos y ambiente popular. En febrero, la Fira de l’Ametller en Flor aprovecha la floración para proponer actividades vinculadas al paisaje agrícola.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta por la plaza y visita a la Iglesia de Nostra Senyora de Robines.
- Paseo por el casco antiguo, fijándote en fachadas de marés y portales.
- Desvío a la antigua estación y, si vas bien de tiempo, paseo corto hacia el Puig de Binissalem para ver el mosaico de campos.
Mejor época
Primavera y otoño suelen dar las temperaturas más cómodas y una luz muy agradecida para caminar. Enero y febrero coinciden con la floración de los almendros. Septiembre tiene ambiente vinícola, aunque puede haber más movimiento por eventos.
Información práctica
Desde Palma, Binissalem está a unos 20 km por la Ma-13 (aprox. 25 minutos en coche). También hay conexión en transporte público mediante autobús. Para una primera toma de contacto basta una jornada; un fin de semana permite ir con calma, caminar y dedicar tiempo a bodegas y mesa.