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sobre Campanet
Pueblo tranquilo conocido por sus cuevas naturales y sus fuentes hidrogeológicas; arquitectura tradicional bien conservada
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Campanet se atraviesa en cinco minutos en coche. La carretera principal lo corta por el medio y, si bajas la ventanilla, lo que oyes es bastante silencio. Viven aquí unos 2.800 vecinos y a mediodía muchas calles están casi vacías. No hay un casco histórico monumental ni nada que obligue a sacar la cámara cada dos pasos: casas bajas, alguna calle en cuesta y el ayuntamiento frente a la plaza.
El pueblo empieza a tener más sentido cuando te apartas de la carretera y subes hacia la zona del cementerio. Desde allí se abre la vista hacia la Serra de Tramuntana y el llano del Raiguer. En febrero los almendros suelen florecer y el valle cambia bastante. En agosto el problema es otro: calor serio y pocas sombras.
Las cuevas de Campanet
Las Coves de Campanet quedan a un par de kilómetros del pueblo, cerca de la Ma‑13. Se descubrieron a mediados del siglo XX, según cuentan, cuando un vecino estaba trabajando en la finca. Hoy están acondicionadas y se visitan con guía.
El recorrido es corto. Estalactitas, salas húmedas y alguna formación curiosa que el guía señala con linterna. Nada que compita con las cuevas más famosas de Mallorca, pero también hay bastante menos gente y la visita suele ir tranquila. Si ya has visto cuevas en otros sitios, no te va a cambiar la vida. Si no, sirve para hacerse una idea sin pasar medio día en cola.
Cuando brotan las Fonts Ufanes
Las Fonts Ufanes están a las afueras, en la zona del santuario de Sant Miquel. Hay un aparcamiento y desde allí sale un sendero sencillo que entra en el encinar.
El fenómeno solo aparece después de lluvias fuertes. El torrente, que normalmente está seco, empieza a soltar agua desde el suelo en varios puntos del bosque. No ocurre todos los días del año; a veces puedes venir y no ver nada más que piedras húmedas y musgo. Cuando coincide con lluvias recientes, sí merece el paseo.
Conviene llevar calzado que aguante barro. El terreno se encharca rápido.
Lo que se come (y lo que no)
En Campanet la cocina es la mallorquina de interior. El frit mallorquí aparece en muchas mesas: vísceras, patata y verduras en sartén grande. No es plato para todo el mundo.
Más fácil es el pa amb oli: pan, tomate restregado y bastante aceite. Se acompaña con embutido o queso. Simple y contundente.
Suele haber mercado semanal con producto de la huerta del Raiguer. Verdura, algo de fruta y bastante movimiento de vecinos haciendo compra rápida.
Consejos rápidos
Aparca en la entrada del pueblo y muévete andando. Las calles son estrechas y no merece la pena pelear por huecos.
Si vas a ver las Fonts Ufanes, mira antes si ha llovido en serio los días previos. Si no, probablemente solo hagas un paseo por el bosque.
Y no vengas esperando playa ni vida nocturna. Campanet es un pueblo tranquilo del interior. Si te apetece caminar un rato, ver el paisaje de la Tramuntana desde abajo y poco más, cumple. Si buscas otra cosa, hay sitios más movidos a pocos kilómetros.