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sobre Consell
Pueblo vinícola situado en el eje central de la isla; famoso por su mercado de antigüedades de los domingos
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En la comarca del Raiguer, cuando la Serra de Tramuntana empieza a aflojar hacia la llanura central de Mallorca, aparece Consell: un pueblo de tamaño manejable (4.386 habitantes), a unos 154 metros de altitud. Aquí funciona mejor venir sin prisa y con los ojos abiertos: caminar un rato, mirar portales y sombras, y dejar que el paisaje agrícola marque el paso.
El casco urbano mezcla calles tranquilas, alguna plaza agradecida y fachadas de marés que dan carácter sin necesidad de alardes. En cuanto sales del centro, vuelven los campos: bancales de piedra seca, huertos y esa luz mallorquina que cambia mucho según la estación.
Qué ver en Consell
- Iglesia parroquial de Santa María: el gran volumen del centro; merece la pena rodearla y fijarse en el campanario y las proporciones.
- Casas señoriales de marés: portales de medio punto, balcones de hierro y detalles de cantería en el núcleo antiguo.
- Antiguo convento y jardines: un rincón de pausa, de los que invitan a sentarse un momento.
- Molinos harineros en el entorno: quedan como recordatorio del pasado cerealista.
- Caminos rurales: el Camí de Muntanya abre vistas hacia la Tramuntana y ayuda a entender el mosaico agrícola del Raiguer.
Qué hacer
- Caminar o pedalear por carreteras secundarias y caminos agrícolas hacia Binissalem o Santa Maria del Camí.
- Asomarse a mercados locales para ver producto de temporada y el pulso cotidiano.
- Probar cocina mallorquina (sobrasada, tumbet y repostería tradicional) según lo que encuentres.
- Entrar en talleres artesanales si están abiertos y te coincide.
Fiestas y tradiciones
- Fiestas patronales de Santa María (agosto).
- Fira de Tardor (octubre).
- Sant Antoni (enero).
- Semana Santa, con especial intensidad el Viernes Santo.
Errores típicos
- Quedarse solo en la plaza: Consell se entiende mejor dando un paseo corto por los caminos de las afueras.
- Ir en bici o a pie en verano a mediodía: mejor primera hora o al atardecer.
- Conducir “con prisa” por caminos agrícolas: aquí manda el ritmo rural (y se agradece).