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sobre Lloseta
Municipio a medio camino entre el llano y la montaña; tradición industrial zapatera y cementera con entorno natural cercano
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En la comarca del Raiguer, entre campos de almendros y las primeras laderas de la Serra de Tramuntana, Lloseta enseña una Mallorca de interior: vida de pueblo, piedra marés y paseos tranquilos. Con 6.378 habitantes y a 175 metros de altitud, queda lejos del ruido de la costa, pero está bien situada para moverse por la isla.
El casco urbano alterna calles estrechas, patios tras rejas de forja y algunas casonas que recuerdan épocas de prosperidad agrícola y artesanal. En febrero, con la floración del almendro, el paisaje cambia y el entorno se llena de caminantes y ciclistas.
Qué ver en Lloseta
La Iglesia Parroquial de Nostra Senyora de Loreto (s. XVII) marca el centro del pueblo. Vale la pena entrar para ver el retablo mayor y las capillas laterales con azulejería tradicional.
En lo alto, el Santuario de Santa Lucía funciona como mirador sobre el valle; en días claros, las vistas se abren hacia buena parte de la comarca.
A lo largo del torrente se conservan antiguos molinos de agua, recuerdo de una economía ligada al agua y a los oficios. Algunos están restaurados.
Un paseo por el casco histórico permite fijarse en portales de arco, fachadas de marés y detalles de carpintería y forja.
Qué hacer
Desde Lloseta salen rutas que se adentran en la Serra de Tramuntana, con opciones para senderistas habituados y para paseos más suaves. También se puede seguir la Ruta dels Molins, un recorrido señalizado de unos 5 km, a pie o en bici, siguiendo el curso del torrente.
El cicloturismo encaja bien aquí: carreteras secundarias hacia Inca, Binissalem o Selva, entre fincas y cultivos.
En la mesa aparecen platos mallorquines como sobrasada, tumbet o cocas de verduras, con producto de huerta en temporada.
Fiestas y tradiciones
En febrero, la floración del almendro suele venir acompañada de actividades al aire libre y propuestas gastronómicas.
Las fiestas de Santa Lucía, a mediados de diciembre, combinan actos religiosos y celebraciones populares.
En agosto se celebran las fiestas de Sant Llorenç.
La Fira de Tardor, en octubre, pone el foco en el campo y los oficios.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta por el centro: iglesia y calles cercanas, mirando fachadas y portales.
- Subida al Santuario de Santa Lucía para el panorama.
- Tramo corto de la Ruta dels Molins para ver el torrente y alguno de los molinos.
Errores típicos
- Ir en pleno mediodía en verano si la idea es caminar: mejor primera hora o última.
- Quedarse solo en el casco urbano: con poco, ya tienes a mano el santuario y el tramo de molinos.
- Confiar en hacer rutas largas “sobre la marcha” sin mirar el terreno: en la Tramuntana conviene ajustar el plan al calor y al desnivel.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Palma, se accede por la Ma-13 hacia Inca y salida a Lloseta (unos 25 km). Hay autobuses que conectan con Inca y, desde allí, con Palma.
Cuándo ir: Primavera y otoño suelen dar temperaturas más cómodas para caminar. En febrero el entorno cambia con la floración. En pleno verano, mejor moverse a primera hora o al atardecer si se planea caminar.