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sobre Calvià
Municipio turístico de primer orden con múltiples núcleos costeros; combina zonas de ocio masivo con paisajes protegidos
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En la Serra de Tramuntana mallorquina, donde la montaña se asoma al Mediterráneo, Calvià reúne dos Mallorcas en un mismo término: la del interior, de fincas y caminos antiguos, y la de la costa, marcada por calas y urbanizaciones turísticas. Con más de 53.000 habitantes, es un municipio grande y muy diverso; conviene elegir zona según el plan y el tiempo.
Calvià cambia mucho de un núcleo a otro. En el interior, la piedra y los muros de pedra en sec ordenan el paisaje; en la costa manda el mar, con tramos de acantilado y pequeñas entradas de agua resguardadas. Esa mezcla es, precisamente, su gracia.
Qué ver en Calvià
En Calvià Vila, la Iglesia Parroquial de Sant Joan Baptista (orígenes medievales, con ampliaciones posteriores) mantiene un aire sobrio y reúne piezas de distintas épocas, incluida una pila bautismal gótica.
A las afueras, el Oratori de la Trinitat, del siglo XIV, es una ermita rural que se disfruta mejor sin prisas: bancales, algarrobos y vistas abiertas sobre el valle.
En montaña, el GR-221 cruza el municipio por antiguos caminos de uso agrícola y carbonero. El Puig de Galatzó (1.027 m) es una de las cumbres más reconocibles de esta parte de la Tramuntana.
En la costa, Cala Figuera conserva un punto agreste, con acantilados y un acceso que agradece ir temprano. La Torre de Cap Andritxol recuerda el sistema defensivo litoral frente a incursiones históricas.
Qué hacer
Hay rutas a pie para distintos niveles, desde paseos por fondos de valle hasta subidas exigentes. La Ruta de Pedra en Sec enlaza tramos de montaña siguiendo trazados tradicionales entre paredones.
En el mar, se puede practicar snorkel, buceo o kayak, con fondos de posidonia y roca. También hay oferta de cursos y salidas guiadas en actividades náuticas.
En la mesa, el interior tira de recetario campesino (tumbet, sobrasada con miel, cordero con hierbas) y en la costa manda el pescado según temporada y captura. Algunas bodegas trabajan con variedades locales y organizan visitas con cata.
Fiestas y tradiciones
Sant Antoni en enero conserva el aire popular de las fogatas y la bendición de animales. La Fira de Maig lleva a Calvià Vila artesanía y producto local. Sant Joan, en junio, mezcla actos religiosos con calle y música, y en agosto la Mare de Déu dels Àngels reúne a vecinos y visitantes con actividades festivas.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por Calvià Vila: iglesia y calles del entorno.
- Acércate al Oratori de la Trinitat para ver el paisaje rural del valle.
- Si prefieres costa: un vistazo a la Torre de Cap Andritxol y el tramo de litoral cercano (mejor a primera hora).
Mejor época
De abril a junio y en septiembre-octubre se camina con más gusto y el campo suele estar más amable. Julio y agosto concentran más gente y calor, sobre todo en la costa; en esos meses compensa madrugar y reservar las horas centrales para sombra, piscina o interior.
Errores típicos
- Ir a las calas a media mañana en verano y esperar aparcar cerca: mejor llegar pronto o contar con alternativas.
- Subestimar la montaña: calzado adecuado, agua y algo de abrigo si se gana altura, incluso fuera del invierno.
- Pretender “ver Calvià” en una tarde: el municipio es grande; elige interior o costa y deja margen para moverte.
Información práctica
Calvià está a unos 25 km de Palma. Se llega por la Ma-1 y, después, por carreteras locales hacia los distintos núcleos. Hay autobuses que conectan con Palma y recorren varias zonas del municipio, pero para explorar áreas de montaña o puntos menos accesibles conviene contar con vehículo.