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sobre Deià
Pueblo bohemio de artistas colgado en la montaña con vistas al mar; refugio de escritores y músicos famosos
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En las laderas de la Serra de Tramuntana, Deià se asoma al Mediterráneo entre casas de piedra y marés. Con unos 675 habitantes, el pueblo se recorre a pie y sin prisa: calles empedradas, bancales de olivos, muros de piedra seca y, al fondo, el azul. La huella cultural está ahí sin forzarla; Robert Graves vivió en Deià y esa atmósfera artística sigue flotando en el ambiente.
Qué ver en Deià
La iglesia parroquial de Sant Joan Baptista corona el casco urbano. A su lado, el cementerio es conocido por las vistas y por albergar la tumba de Robert Graves.
La Casa Robert Graves, hoy museo, permite asomarse a su vida cotidiana: el estudio, la biblioteca y el jardín.
Si te alejas un poco del núcleo, los caminos antiguos entre fincas y bancales muestran el paisaje clásico de la Tramuntana, con la piedra seca marcando el terreno.
Qué hacer
Deià funciona bien como punto de salida para caminar. El Camí de s’Arxiduc hacia Son Marroig recorre zonas altas con panorámicas amplias; conviene llevar calzado y agua.
La bajada a Cala Deià es corta (unos 20 minutos) y termina en una cala de roca y aguas claras, encajada entre acantilados. Mejor tomársela con calma: el regreso pica.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el casco antiguo hasta la iglesia de Sant Joan Baptista y el cementerio.
- Vuelta por las calles de piedra del centro, mirando hacia el mar desde los puntos altos.
- Si te queda margen, un tramo corto por algún camino tradicional a las afueras para ver bancales y muros de piedra seca.
Errores típicos
- Intentar aparcar en el centro a media mañana en verano: se llena rápido y toca dar vueltas.
- Bajar a Cala Deià en horas punta: el acceso se atasca y la vuelta se hace pesada.
- Venir con suela lisa: entre empedrado y sendero, se nota.