Artículo completo
sobre Pollença
Municipio cultural y paisajístico del norte; famoso por su festival de música
Ocultar artículo Leer artículo completo
Deja el coche en la zona de aparcamiento junto al Pont Romà. El centro es un laberinto de calles estrechas y no hay donde girar. Si llegas pasadas las diez, prepárate para dar vueltas. En agosto es directamente imposible.
Subir al Calvari primero
Las 365 escaleras del Calvari empiezan cerca de la plaza Mayor. Suben rectas hasta una ermita blanca. La pendiente se nota.
Arriba hay vistas del valle: campos, casas y la bahía al fondo. Cuando no hay calima, se ve el puerto.
Baja por el otro lado y llegarás al antiguo convento de Santo Domingo. Ahora es museo municipal. Su horario es irregular. Dentro hay arte sacro y una farmacia antigua con sus frascos.
Un pueblo con historia templaria
Pollença se fundó tras la conquista cristiana de Mallorca, hacia 1230. Los templarios lo gestionaron un tiempo. Cuando desaparecieron, el pueblo ya funcionaba.
La plaza Mayor es el centro. Los domingos hay mercado.
La iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles parece una fortaleza. Dentro, un retablo barroco grande. En la sacristía guardan una espada que dicen fue de Joan Mas, el hombre que lideró la defensa contra los piratas en el siglo XVI. La historia oficial lo llama héroe; otros rumores sugieren que conocía demasiado bien la costa para ser solo pescador.
El puerto está a siete kilómetros
Port de Pollença es otro mundo: paseo marítimo, playa y segunda residencia. El pueblo tiene otra atmósfera, más de piedra y menos de arena.
Desde el puerto sale la carretera a Formentor. En temporada alta está saturada: curvas cerradas, tráfico denso y ciclistas ocupando todo el carril. Si vas a ir, hazlo a primera hora o al atardecer.
Comer como se come aquí
Es cocina mallorquina sin sorpresas: sopas mallorquinas, frit variado, coca de trempó. Las panaderías tienen ensaimadas desde por la mañana. Con crema o solas. Sirven para desayunar rápido y seguir caminando.
El mercado y las fiestas
El mercado dominical ocupa la plaza Mayor desde temprano. Hacia mediodía lo recogen. En verano están las fiestas de Moros i Cristians por lo del ataque pirata. Hay disparos de arcabuz y gente disfrazada. Si quieres ver el pueblo sin aglomeraciones, madruga y sube las escaleras antes del calor fuerte