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sobre Sóller
Valle de naranjos rodeado de montañas con arquitectura modernista; conectado por un tren histórico de madera
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En el corazón de la Serra de Tramuntana (Patrimonio Mundial de la UNESCO) se encuentra Sóller, una villa mallorquina con una identidad muy marcada. Con 13.610 habitantes repartidos entre el casco urbano y el Puerto de Sóller, aquí la montaña y el mar se rozan en pocos kilómetros, con el pueblo a unos 50 metros sobre el nivel del mar.
A Sóller se le conoce como “el Valle de los Naranjos” por sus campos de cítricos, muy evidentes en época de floración. El trazado de calles, las casas señoriales de piedra y el tranvía que une el centro con el puerto le dan carácter, acompañado de una vida cultural y gastronómica a la altura de un destino muy visitado de la isla.
Qué ver en Sóller
El centro se organiza alrededor de la Plaza de la Constitución, con la iglesia de Sant Bartomeu como referencia. El templo tiene origen medieval (siglo XIII) y una fachada reformada en clave modernista por Joan Rubió i Bellver, discípulo de Gaudí.
En el casco histórico llaman la atención las casas de familias que hicieron fortuna con el comercio de cítricos con Francia (siglos XVIII y XIX). Entre las construcciones modernistas está Ca’n Prunera, hoy convertido en museo con colecciones de los siglos XIX y XX.
El Puerto de Sóller, al que se llega en el tranvía inaugurado en 1913, muestra otra cara del municipio: bahía resguardada, playa urbana y paseo marítimo. En el paisaje se mezclan barcas de pesca y embarcaciones de recreo, y también quedan torres defensivas del siglo XVI, testigos de un Mediterráneo con episodios corsarios.
Qué hacer
Sóller funciona bien como base para caminar por la Tramuntana. La ruta del Barranc de Biniaraix recorre antiguos caminos entre bancales, olivos y piedra seca. Quien busque más desnivel tiene opciones hacia cumbres cercanas como el Puig de l’Ofre o el Puig Major, siempre con preparación y planificación.
La cocina local gira alrededor de los cítricos (mermeladas, licores, helados), además de clásicos mallorquines como cocas de patata, sobrasada y aceite de oliva.
El Ferrocarril de Sóller (1912) enlaza Palma y Sóller atravesando túneles y viaductos de montaña. Al llegar, el tranvía histórico completa el recorrido hasta el puerto y convierte el trayecto en parte del plan.
Fiestas y tradiciones
En mayo se celebra la Fira de Maig, con mercado y actividades culturales y gastronómicas.
A finales de agosto llegan las fiestas de Sant Bartomeu, con actos populares y la conocida recreación de moros y cristianos vinculada a las incursiones del siglo XVI. En el mismo mes se organiza la Mostra Folklòrica, con grupos de baile tradicional de la isla.
Información práctica
Desde Palma, la forma más característica de llegar es el Ferrocarril de Sóller, con salida desde la estación de Plaza de España. El trayecto dura aproximadamente una hora y media y funciona todo el año excepto el 25 de diciembre y el 1 de enero.
En coche son unos 35 km por la Ma-11, pasando por el túnel de Sóller. También existe la antigua carretera de montaña, más lenta y con curvas, pero con miradores naturales.
Si solo tienes 2 horas
- Pasea por la Plaza de la Constitución y entra en Sant Bartomeu.
- Recorre sin prisa un par de calles del casco antiguo para ver fachadas de piedra y casas señoriales.
- Si encaja con tu horario, coge el tranvía hacia el Puerto de Sóller y date una vuelta por el paseo marítimo (aunque sea breve) antes de regresar.
Errores típicos
- Bajar al Puerto de Sóller en hora punta en temporada alta: tráfico y aparcamiento pueden comerse la visita.
- Quedarse solo en la plaza: el casco antiguo y el camino hacia Biniaraix completan la imagen del valle.
- Subestimar las rutas en la Tramuntana: calzado, agua y previsión de tiempo son básicos, incluso en recorridos cortos.
Mejor época
Primavera y otoño suelen ser los momentos más agradables por temperaturas suaves. En verano, el puerto se llena y el calor aprieta en las horas centrales; compensa madrugar para pasear por el casco histórico y dejar el mar para la tarde.