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sobre Artenara
El pueblo más alto de Gran Canaria; famoso por sus casas cueva y espectaculares vistas a la caldera volcánica y los roques sagrados
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La primera vez que subí a Artenara me sentí como cuando te asomas al balcón de un ático y te das cuenta de lo que hay debajo. Todo queda abajo. Barrancos, carreteras, pueblos diminutos. El turismo en Artenara tiene bastante que ver con eso, con estar en el punto más alto de Gran Canaria y observar el interior de la isla.
El pueblo está a más de 1.200 metros. Eso se nota en el aire y en la luz. También en el silencio. Aquí las casas cueva siguen formando parte del paisaje cotidiano, mezcladas con viviendas más recientes. No es un decorado; hay gente viviendo dentro de la roca desde hace generaciones.
Caminas un poco y entiendes rápido cómo funciona el lugar. Cuestas cortas, calles tranquilas y miradas largas hacia los barrancos.
Mirar al interior desde el Mirador de la Atalaya
El Mirador de la Atalaya es uno de esos sitios donde acabas quedándote más rato del que pensabas. Llegas, miras un minuto… y luego otro.
Desde aquí se ve bien el Roque Nublo y buena parte del interior de Gran Canaria. Cuando el día está despejado, algunos dicen que incluso se alcanza a ver el Teide al fondo. No siempre pasa, pero cuando ocurre se nota enseguida porque todo el mundo empieza a señalar hacia el horizonte.
Cerca del mirador aparecen varias casas cueva. Algunas siguen habitadas. Otras se pueden visitar para entender cómo es vivir dentro de la toba volcánica. Por fuera parecen discretas; por dentro suelen ser más amplias de lo que imaginas. Y mantienen una temperatura bastante estable durante todo el año.
Paseo por las huellas antiguas
Alrededor de Artenara hay varios lugares arqueológicos relacionados con los antiguos pobladores de la isla. Uno conocido está en Acusa Seca, un conjunto de cuevas y estructuras excavadas en la ladera.
Cuando lo ves desde lejos parece casi imposible que alguien decidiera vivir ahí. Luego te acercas y entiendes la lógica: terreno protegido, buenas vistas del entorno y pequeñas zonas donde cultivar.
Desde el pueblo salen senderos hacia esa zona. No son rutas extremas, pero conviene tomárselo con tranquilidad porque el terreno tiene desnivel y el sol aquí arriba pega fuerte cuando no hay nubes.
Comer como se ha hecho siempre
En Artenara la comida sigue siendo bastante directa. Papas arrugadas, mojo, queso curado de la zona, gofio en distintas formas. Nada raro ni reinterpretaciones modernas.
Es el tipo de comida que te deja lleno y con ganas de caminar un rato después para bajar el almuerzo. Y aquí caminar significa subir o bajar cuestas casi siempre.
Una vuelta rápida por el pueblo
El centro se recorre en poco tiempo. La plaza junto a la iglesia suele ser el punto donde todo se ordena: vecinos charlando, gente que llega en coche, caminantes que paran un rato antes de seguir ruta.
Desde ahí puedes acercarte a algún mirador cercano y luego perderte un poco entre calles cortas. El pueblo no es grande, así que enseguida vuelves al mismo sitio. Aun así, el paseo sirve para entender el ritmo del lugar.
Más allá del casco
Si te quedas solo en la plaza, Artenara se acaba rápido. Lo interesante está alrededor. Senderos que bajan hacia otros caseríos, miradores naturales en la carretera y laderas llenas de pinos.
Algunos días las vistas parecen infinitas. Otros aparece ese mar de nubes tan típico aquí arriba y tapa medio paisaje. Curiosamente, cuando pasa eso el sitio gana bastante ambiente visualmente hablando: ves cómo las nubes se mueven entre los barrancos como si hubieran metido océano dentro del monte.
Consejos prácticos antes de subir
Llegar desde Las Palmas suele llevar alrededor de una hora por carreteras de montaña. La subida tiene curvas, pero también varios puntos donde apetece parar a mirar.
En el centro del pueblo hay poco espacio para aparcar . Mucha gente termina dejando el coche un poco más lejos y acabando andando los últimos metros.
Conviene llevar algo encima incluso en meses cálidos . A esta altura cambia rápido , sobre todo al atardecer .
Y una última cosa : no tengas prisa por marcharte del mirador . A veces parece cerrado por nubes …y diez minutos después se abre entero . Aquí esas cosas pasan mucho .