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sobre El Pinar de El Hierro
Municipio más meridional de España; caracterizado por sus bosques de pino; zonas volcánicas recientes y el puerto de La Restinga
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El Pinar de El Hierro se entiende mejor mirando el mapa antes que las fotos. El municipio ocupa el sur de la isla, una zona donde el terreno cae con decisión hacia el Atlántico y donde el pinar marca buena parte del paisaje. Es el municipio más meridional de España y también uno de los más recientes: se constituyó en 2007 tras separarse de La Frontera.
La sensación al llegar es la de un territorio abierto y poco intervenido. No hay grandes núcleos urbanos. El municipio se reparte entre los pueblos de El Pinar y Taibique, en la parte alta, y La Restinga junto al mar. Entre unos y otros aparecen coladas volcánicas, pinares y laderas agrícolas que explican cómo se ha vivido aquí durante siglos.
Un territorio entre el pinar y el risco
El núcleo principal, El Pinar, se sitúa en torno a los 800 metros de altitud. Desde esa cota el terreno cae hacia el sur en un largo risco que termina en el Mar de las Calmas, una franja de costa conocida por sus aguas relativamente tranquilas dentro de lo que suele ser el Atlántico abierto.
La Restinga creció precisamente en ese abrigo natural. Durante mucho tiempo fue un pequeño asentamiento vinculado a la pesca. Hoy sigue siendo el único pueblo del municipio pegado al mar y conserva ese carácter práctico de puerto pequeño.
El interior está dominado por el pinar canario, que da nombre al municipio y también a su gentilicio: los piñeros. El término no es casual. Durante generaciones muchas familias completaban sus ingresos recogiendo y trabajando la piña del pino canario, una actividad ligada al monte que todavía forma parte de la memoria local.
En el término municipal se encuentran además algunas de las cotas más altas de la isla. El Malpaso, que supera los 1.500 metros, queda muy cerca y actúa como una especie de mirador natural sobre buena parte de El Hierro.
Huellas en la roca y en el paisaje
Antes de la conquista castellana, El Hierro estaba habitada por los bimbaches. En la zona de El Julán se conservan algunos de los testimonios más visibles de esa presencia: grabados en la roca volcánica cuyo significado exacto sigue siendo objeto de estudio. El lugar tiene además valor paisajístico; la meseta se abre hacia el mar con una amplitud poco habitual en la isla.
La Punta de la Orchilla también tiene peso histórico. Durante siglos fue tomada como referencia geográfica por varios cartógrafos europeos, que situaban allí el extremo occidental del mundo conocido. El faro que hoy se levanta en la punta recuerda esa función de señal en un tramo de costa donde el viento y el oleaje han marcado siempre el ritmo.
Tras la incorporación de la isla a la Corona de Castilla, la economía giró sobre todo en torno a la ganadería y a pequeños cultivos adaptados al terreno volcánico. El queso herreño, elaborado tradicionalmente con leche de cabra y oveja, forma parte de esa continuidad rural que aún se mantiene en muchas casas.
En Taibique se conserva un pequeño espacio dedicado a la memoria etnográfica del municipio. Sirve para entender cómo era la vida en estas medianías: agricultura en parcelas pequeñas, trabajo en el monte y una relación muy directa con el territorio.
La Restinga: puerto y reserva marina
La Restinga es hoy uno de los puntos más conocidos del municipio, sobre todo por el buceo. Frente al pueblo se encuentra la reserva marina del Mar de las Calmas, donde la protección del entorno ha permitido mantener fondos muy bien conservados. Es habitual ver submarinistas durante buena parte del año.
El paisaje submarino está marcado por la misma geología que se ve en tierra: lava solidificada, tubos volcánicos y paredes que descienden con rapidez. La actividad volcánica submarina registrada hace algunos años recordó además que la isla sigue siendo geológicamente joven.
Aun así, La Restinga no ha dejado de ser un puerto pequeño. Cuando el mar se complica, la vida del pueblo se repliega hacia dentro y recupera un ritmo más tranquilo, muy ligado a la pesca y a la vida cotidiana de la isla.
Senderos entre pinares y lava
Gran parte de El Pinar se recorre mejor a pie. Los senderos atraviesan pinares, zonas de laurisilva y áreas de lava más recientes, mostrando en pocos kilómetros cambios de paisaje bastante bruscos.
La zona de La Llanía es uno de los lugares donde se percibe bien esa mezcla de ambientes. El camino atraviesa un bosque húmedo que contrasta con las laderas más secas que miran al sur.
También existen senderos que conectan el interior con la costa. Al bajar hacia el Mar de las Calmas se aprecia con claridad el desnivel que separa el pinar de las zonas costeras. Algunos miradores naturales del risco permiten entender la escala del paisaje: cientos de metros de caída hasta el mar.
Cómo llegar y moverse por El Pinar
Para llegar a El Pinar hay que cruzar la isla desde Valverde por carretera. El trayecto no es largo, aunque tiene bastantes curvas, algo habitual en El Hierro. Desde el pueblo se tarda pocos minutos más en bajar hasta La Restinga.
El municipio es pequeño y se recorre con facilidad en coche, aunque muchas zonas del pinar y de la costa solo se entienden realmente caminando. Conviene llevar calzado adecuado si se piensa bajar a las zonas de lava junto al mar.
No hay grandes playas de arena. El baño suele hacerse en charcos naturales o en plataformas de roca volcánica donde el acceso al agua depende bastante del estado del mar.
Por la noche, lejos de núcleos urbanos grandes, el cielo suele verse con mucha claridad. En las zonas altas del municipio, cuando el tiempo acompaña, la Vía Láctea aparece con bastante nitidez sobre el Atlántico. Es una de esas cosas que aquí siguen formando parte de lo cotidiano.