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sobre Los Silos
Tranquilo pueblo del norte con arquitectura tradicional y entorno natural; puerta al Monte del Agua y costa volcánica
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Los Silos, en la Isla Baja, no es un sitio de muchas distracciones. Pueblo agrícola, calles tranquilas y gente que va a lo suyo. Tiene unos 24 km² y fama de tener el IRPF más bajo de Tenerife. Con eso ya te haces una idea del ritmo: aquí se viene a caminar un poco y a comer si coincide día de mercado.
Primero lo que importa
Aparca cerca del cementerio o por la calle La Cruz. Suele haber sitio y te ahorras el lío del centro. Las calles son estrechas y los vecinos aparcan donde pueden.
Si vienes en fin de semana, llega temprano. A media mañana aparecen excursionistas de otros puntos de la isla y el casco se llena rápido. No es un pueblo grande.
El centro en un rato
Desde la calle Grande bajas directo a la iglesia. Es del siglo XVI, blanca, sencilla. Campanario visible desde casi todo el casco. Por dentro está bien conservada, sin grandes alardes.
La plaza de alrededor funciona como sala de estar del pueblo. Gente mayor en los bancos, conversación lenta. Agricultura, lluvia, precios del gofio. Aquí el turismo pasa bastante desapercibido.
Frente a la iglesia está el antiguo convento de San Sebastián. Hoy es el ayuntamiento. La fachada viene del antiguo monasterio de bernardas. Dentro hay oficinas municipales y poco más. No es visitable.
Molinos y costa
El nombre de Los Silos viene de antiguos graneros del siglo XVI. Ya no quedan. Desaparecieron hace siglos.
Lo que sí queda son los molinos de agua. Hay una ruta circular de unos cinco kilómetros que pasa por varios. Algunos mantienen parte de la estructura. Otros son poco más que muros cubiertos de líquenes. Si te gusta caminar, tiene sentido acercarse.
El ingenio azucarero de Iboras sigue en pie a medias. Restos de piedra y muros abiertos. Se puede llegar andando, pero conviene ir con cuidado porque hay zonas derruidas y sin señalizar.
La playa de Agua Dulce está a unos tres kilómetros del casco. Callaos negros, mar normalmente tranquilo. Cerca hay una pequeña construcción amarilla que fue estación del cable telefónico con La Palma. En verano aparece más gente. El resto del año ves pescadores y algún perro corriendo por la orilla. Lleva agua; por allí no hay mucho más.
Comer y mercado
En la plaza hay bares sencillos donde sirven comida de siempre. Papas arrugadas, escaldón, pescado cuando lo traen de la costa cercana. Conviene preguntar de qué día es el pescado. Aquí no llega todo a diario.
Los viernes suele montarse mercado. Quesos de cabra y oveja de la zona, algo de verdura, dulces caseros. A media mañana ya empieza a faltar género.
Senderos y calendario local
El PR‑TF 52 conecta Los Silos con Erjos y el Puerto de Erjos. Son unos ocho kilómetros por antiguos caminos de herradura. Subida constante, aunque llevadera. Cuando el día está claro se ve bien la costa y, a veces, la silueta de La Palma.
Otra opción sale desde Tierra del Trigo y entra en el Parque Rural de Teno. Tramos largos, bastante expuestos al sol. Lleva agua aunque el pueblo esté fresco.
A mediados de agosto suelen celebrarse las fiestas patronales. Procesión, banda y romería. El pueblo se llena de familias que vuelven esos días. También se hace la Trilla, normalmente en julio. Sacan mulos a la plaza y recrean el trabajo del cereal. Dura una mañana larga y luego cada uno se va a comer.
Si buscas calma, evita esas fechas.
Al final, Los Silos se recorre rápido. Un paseo por el casco, algo de costa y, si te apetece, una caminata hacia la cumbre. Con un día tranquilo basta. Dos, si vienes a andar. Más tiempo ya es vida de pueblo. Y eso aquí va despacio.