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sobre San Andrés y Sauces
Corazón agrícola del norte palmero; alberga el bosque de Los Tilos y las piscinas naturales del Charco Azul
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En la vertiente noreste de La Palma, donde los alisios empujan la humedad desde el Atlántico y la dejan en las laderas, se asienta San Andrés y Sauces. Con 4.219 habitantes repartidos entre la costa y las medianías, el municipio vive entre el verde de la laurisilva y el azul del mar.
El nombre viene de sus dos núcleos principales: San Andrés, junto al océano, de arquitectura tradicional y ambiente tranquilo; y Los Sauces, centro administrativo, algo más hacia el interior, entre barrancos, huertas y caminos que se meten en el monte. Esa mezcla de costa y montaña se nota en la forma de recorrerlo: un rato de calle y plaza, y en pocos minutos ya estás en sendero.
Qué ver
Los Tilos es el gran referente natural: laurisilva, nacientes y senderos donde el aire suele ir cargado de humedad. El centro de visitantes orienta bien sobre el estado del monte y las opciones de ruta según el día.
En la costa, el Charco Azul es una piscina natural encajada en lava, con zona acondicionada alrededor. Cerca queda la Playa de Nogales, de arena negra y acantilados: bonita, pero conviene mirarla con respeto porque el mar puede ponerse serio.
En el casco urbano, la Iglesia de San Andrés Apóstol y la plaza del Ayuntamiento resumen el tono del municipio: vida local y poca pose. Por los barrios aparecen ermitas y capillas que hablan de una tradición religiosa muy presente.
Qué hacer
Aquí se viene a caminar. Hay rutas sencillas por el entorno de Los Tilos y otras más largas hacia zonas altas, donde el paisaje se abre y cambia el clima. También es un buen punto para observar aves propias del monteverde, sobre todo en las áreas más frondosas.
La mesa tira de producto local: pescados, papas con mojo, gofio y cocina casera sin florituras.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas de San Andrés Apóstol se celebran el 30 de noviembre, con actos religiosos y ambiente de calle. En verano hay celebraciones por barrios, más pequeñas y muy vecinales. En los años de Bajada de la Virgen (evento insular) se preparan alfombras y arcos; el Carnaval también se vive con comparsas y bailes.
Mejor época
De mayo a octubre suele llover menos y hay más horas de luz, aunque en esta vertiente el tiempo cambia rápido. Para caminar, los meses más frescos suelen traer el monte más húmedo y verde; para baño, mejor esperar a días de mar tranquilo y evitar jornadas de mala mar. Lleva calzado de senderismo y alguna capa: en cuanto subes, refresca.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo corto por el casco: plaza, iglesia y calles cercanas, sin prisas.
- Charco Azul, si el mar está en condiciones.
- Alternativa de monte: tramo breve por el entorno de Los Tilos, sin meterte en rutas largas.