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sobre Puntagorda
Municipio rural famoso por sus almendros en flor; ofrece atardeceres espectaculares y un mercadillo agrícola muy popular
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En el extremo noroeste de La Palma, donde los alisios arrastran nubes bajas sobre los bancales y el pinar, Puntagorda conserva un ritmo rural que sienta bien. Con unos 2.320 habitantes repartidos entre medianías y costa, aquí manda el paisaje: laderas aterrazadas, barrancos hondos y un litoral de roca volcánica que cae a plomo al Atlántico.
La variedad se nota en pocos kilómetros. Hacia el interior aparecen manchas de monteverde y pino canario; más abajo, huertas y frutales; y, al final, acantilados y pequeñas entradas al mar donde el baño depende del estado del océano.
Qué ver en Puntagorda
La Reserva Natural Especial de Guelguén guarda uno de los reductos de laurisilva de la vertiente norte. Caminar entre helechos, laureles y humedad constante tiene algo de viaje al pasado, pero conviene ir con calma: el terreno suele estar mojado.
En la costa, la geología volcánica se muestra en coladas basálticas, roques y charcos. En la zona conocida como Playa de la Madera hay pozas naturales; el mar del norte cambia rápido y no siempre acompaña.
En el casco, la Iglesia de San Mauro Abad resume la arquitectura religiosa tradicional canaria. Y en barrios como Izcagua o Las Tricias se ven casas antiguas de piedra volcánica, madera y cubiertas tradicionales: basta pasear y mirar.
Qué hacer
Puntagorda se agradece a pie. Hay caminos tradicionales y senderos que bajan hacia la costa por barrancos como el de Izcagua, alternando cultivos y panorámicas abiertas.
En la franja entre monte y huerta es frecuente ver aves; madrugar ayuda. En mesa, mandan los productos de temporada: verduras, fruta y queso de cabra en cocina casera.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a San Mauro se celebran a finales de enero. En verano, los barrios organizan sus propias celebraciones con música y baile. Semana Santa y Navidad mantienen un tono comunitario, con procesiones y tradiciones locales.
Si solo tienes 2 horas
- Da una vuelta tranquila por el casco y entra en la Iglesia de San Mauro Abad.
- Busca un mirador cercano para leer el relieve: barrancos, bancales y la caída hacia la costa.
- Acércate al litoral solo para observar charcos y roca volcánica; si está húmedo o el mar se mueve, quédate arriba.
Errores típicos
- Confiarse con los charcos: el norte cambia de golpe; si hay mar de fondo, mirar desde lejos.
- Bajar con calzado liso: entre humedad y roca volcánica, se resbala más de lo que parece.
- Subestimar la nube baja: en medianías refresca y la visibilidad puede caer en minutos.
Información práctica
Desde Santa Cruz de La Palma se llega por la LP-1 hacia el norte. Lleva calzado con suela decente, algo de abrigo ligero para las zonas altas y protección solar: la humedad engaña, pero el sol pega. La visita funciona todo el año; para caminar suele ser más cómodo cuando no aprieta el calor y hay menos bruma.