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sobre Tijarafe
Municipio de tradiciones arraigadas como el Diablo; ofrece paisajes de almendros; viñedos y el espectacular Porís de Candelaria
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Tijarafe está en el noroeste de La Palma, sobre laderas volcánicas que caen hacia el Atlántico. Con unos 2.640 habitantes y el casco en altura, es un municipio tranquilo y agrícola, de miradores y barrancos. Aquí se viene a moverse sin prisa: caminar, parar, mirar y entender el relieve.
Qué ver en Tijarafe
- Iglesia de Nuestra Señora de Candelaria: el principal punto patrimonial del casco, con arquitectura canaria tradicional y una devoción muy presente en la vida del pueblo.
- Miradores: el Mirador de La Concepción y otros puntos altos abren la vista hacia la costa oeste y las coladas antiguas. Si hay calima, la panorámica pierde fuerza.
- Barrios tradicionales: Jedey, Tinizara o El Jesús conservan casas de piedra volcánica, teja y patios. Pasear por ellos enseña la Tijarafe de diario.
- Costa: no hay playas largas; sí costa abrupta, calas pequeñas y zonas de baño naturales cuando el mar lo permite.
Qué hacer
- Senderismo por caminos que conectan cumbres, barrancos y costa. Tras lluvias conviene confirmar el estado de los senderos y las escorrentías.
- Gastronomía local: papas arrugadas con mojo, gofio, quesos de cabra, pescado y vinos de la Denominación de Origen La Palma.
- Cielo nocturno: en noches despejadas se ve bien la Vía Láctea desde puntos elevados si te alejas de farolas y luces directas.
Fiestas y tradiciones
- Nuestra Señora de Candelaria a principios de febrero, con actos religiosos y ambiente popular.
- En verano, varios barrios celebran sus fiestas, a menudo con romerías y música.
Errores típicos
- Calcular mal los tiempos: las distancias parecen cortas, pero la carretera es de curvas y se avanza despacio.
- Bajar a la costa con mar movido: las zonas de baño naturales dependen del Atlántico; si hay mala mar, mejor no insistir.
- Salir sin una capa de abrigo: al caer la tarde refresca en las zonas altas, aunque abajo se mantenga el calor.