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sobre Agulo
Conocido como el bombón de La Gomera por su belleza y cuidado; situado en una plataforma natural con vistas al Teide y calles empedradas
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En Agulo lo primero es resolver el coche. El casco tiene calles estrechas y pocas plazas. Si ves un hueco al entrar, cógelo y baja andando. Intentar acercarse demasiado al centro suele acabar en vueltas inútiles. A media mañana se camina bien; más tarde llegan excursiones y se nota.
El pueblo está pegado a la ladera. Casas blancas, tejado rojo y bastante pendiente. Cuando el cielo está limpio se ve el Teide al fondo, pero aquí la nube entra rápido desde el norte y no siempre hay vista. Aun así el conjunto se mantiene bien conservado. Se recorre sin prisa en poco tiempo.
El trazado del casco sigue siendo el de siempre: calles cortas, patios pequeños y huertas pegadas a las casas. No es grande. Funciona mejor como parada tranquila que como destino de todo el día.
Qué ver en el casco y alrededor
La iglesia de San Marcos ocupa el centro. Fachada sencilla, plaza pequeña delante y bastante silencio cuando no hay gente. Si está abierta, entrar lleva cinco minutos.
El barrio de Lepe queda algo más apartado y se nota más rural. Muros de piedra, pequeñas parcelas y caminos estrechos entre casas antiguas. Desde algunos puntos se ve la costa y los bancales que todavía se trabajan.
Encima del barranco está el mirador de Abrante. La estructura moderna sobresale bastante sobre el vacío. Cuando el día está claro la vista es amplia; con niebla o calima no compensa la subida. Aquí el tiempo cambia rápido, conviene mirar antes de ir.
Alrededor del pueblo siguen los campos en terrazas. Son los mismos bancales que se ven por buena parte del norte de La Gomera: piedra seca, canales estrechos y parcelas pequeñas adaptadas al terreno.
Caminar sin complicarse
Desde Agulo salen senderos hacia la costa y hacia los barrancos cercanos. Algunos bajan hasta la zona de Santa Catalina. La caminata tiene pendiente y tramos de piedra suelta cerca del mar. Con viento fuerte o mar movido la zona pierde bastante.
En el pueblo todavía se ven oficios ligados a la palma y a trabajos manuales tradicionales. No siempre están a la vista. A veces toca preguntar al vecino o entrar en alguna tienda pequeña del casco.
La comida en la zona sigue una línea bastante clara: papas arrugadas, mojo, quesos curados y productos de la isla como la miel de palma. Nada raro, pero bien hecho suele bastar.
Fiestas y ambiente local
Las celebraciones del pueblo giran en torno a San Marcos y a otras fiestas tradicionales que se reparten a lo largo del año. El ambiente suele ser de pueblo pequeño: actos en la plaza, vecinos que se conocen y poco montaje. Los programas cambian según el año, así que conviene mirarlo antes si coincides con esas fechas.
En Navidad el casco se llena de belenes repartidos por calles y casas. Es una costumbre bastante extendida en la zona norte de la isla.
Consejos prácticos
Desde San Sebastián de La Gomera hay unos 35 kilómetros hasta Agulo. No parece mucho, pero la carretera tiene curvas constantes. Calcula el tiempo con margen si tienes que volver al ferry.
Las calles del casco están empedradas y con pendiente. Calzado firme ayuda más de lo que parece. También viene bien una chaqueta ligera: el norte de la isla cambia rápido de viento y temperatura.
Si el día está cerrado, no te obsesiones con el mirador. Pasea por el casco, mira los bancales y sigue ruta hacia otro punto de la isla. Agulo se ve sin prisa en un par de horas. Con eso basta.