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sobre San Juan de la Rambla
Pueblo costero con encanto tradicional; famoso por el Charco de La Laja y su arquitectura canaria bien conservada
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En la vertiente norte de Tenerife, donde los alisios peinan los acantilados volcánicos, San Juan de la Rambla conserva ese pulso tranquilo de los municipios costeros que siguen viviendo de cara al mar. Con 4.938 habitantes, se estira desde el Atlántico hasta las medianías, y en los días despejados el Teide aparece al fondo, como un telón.
El casco se recorre bien a pie y sin prisa: tramos empedrados, casas tradicionales con balcones de madera y plazas donde apetece sentarse un rato a la sombra. Aquí el plan suele ser sencillo: caminar, asomarse a un mirador, bajar a la costa y, si el mar lo permite, mojarse los pies.
Qué ver
- Iglesia de San Juan Bautista (s. XVI): arquitectura canaria y un interior con piezas de arte sacro ligadas a la devoción local.
- Casa de la Cultura: edificio señorial de piedra volcánica y balcones de madera; suele acoger exposiciones y actividades.
- Piscinas naturales: charcos en roca volcánica. El lugar es espectacular, pero manda el estado del mar.
- Paseo marítimo y miradores: buen tramo para entender la fuerza del litoral norte y buscar vistas abiertas.
Qué hacer
- Paseos por la costa: rutas cortas entre roca, calas y vegetación adaptada al salitre.
- Cocina local: pescado, papas arrugadas con mojo, gofio y quesos; producto y platos sin complicaciones.
- Fotografía: la luz cambia rápido; si puedes, repite miradores en distintos momentos del día.
Fiestas y tradiciones
- San Juan Bautista (junio), fiestas de verano (agosto) y Semana Santa marcan el calendario, con procesiones y ambiente vecinal.
Mejor época
Con tiempo estable y mar más calmado se disfruta más de la costa y de los charcos. Cuando el oleaje está fuerte (algo frecuente en el norte), conviene limitarse a miradores y paseo marítimo y no bajar a las zonas de roca.
Errores típicos
- Acercarse a los charcos con mala mar o sin comprobar el oleaje.
- Ir con calzado liso: la roca volcánica húmeda patina.
- Confiarse con la brisa y olvidar protección solar.